lunes, 21 de noviembre de 2011

Lisandra y Lisbet celebran su amor públicamente" o "Necesidad de poner fin al vacío legal en relación a la protección de los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros en Cuba

Lisandra y Lisbet son una pareja de lesbianas de más de ocho años de relación estable, los sentimientos que las unen quedan fuera de toda duda, toda vez que decidieron celebrar públicamente su amor en una ceremonia que simulaba el ofrecimiento mutuo de sus votos, o más concretamente, unas nupcias simbólicas, (1) idea que fue apoyada inmediatamente por el grupo FENIX, red social que agrupa a las mujeres lesbianas, bisexuales y heterosexuales que deciden luchar por la diversidad sexual en Cienfuegos.

Pretendían con ello celebrar los avances que en el plano legislativo representa que las modificaciones al Código de Familia, donde finalmente se reconozca la unión legal entre personas del mismo sexo, este ya en manos del Ministerio de Justicia, casi listo para presentar el proyecto de ley ante el pleno de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y también, la políticamente muy relevante mención que el Documento Base para la 1ra Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, hace de forma explícita a la necesidad de enfrentar los prejuicios […] ante [la] orientación sexual […] que puedan originar cualquier forma de discriminación o limitar el ejercicio de los derechos de las personas…

Pero sus deseos sufrieron un pertinaz desengaño, primero, aunque se cercioraron con autoridades jurídicas del territorio que podían realizar la representación varias instituciones se negaron a prestarle el servicio de alquiler del local a pesar de estar incluido dentro de su objeto social, y solo el Grupo Empresarial Palmares de Cienfuegos apoyó la iniciativa y extendió un contrato para dicha celebración; pero a pesar de que la pareja actuó de buena fe declarando sus intensiones a la gerencia, pocos minutos antes de iniciarse la actividad, altos funcionarios de Palmares se personaron en el lugar para delimitar algunas exigencias sobre su ejecución, las cuales no realizaron cuando se firmó el contrato y cobraron el dinero en cuestión.

Dichas exigencias, si bien algunas no dejaban de ser lógicas preocupaciones (canalizadas en el momento más inadecuado) como que ellos eran una entidad estatal y no podían consentir que se hablara de matrimonio, boda, o cualquier otro sinónimo, entre personas del mismo sexo, toda vez que no estaba aprobado por las leyes y no podían cometer una ilegalidad, de pronto, empezaron a extenderse sin límites las proscripciones y mutilaron el guión del espectáculo eliminando desde una simbólica Marcha Nupcial hasta una inofensiva Ave Maria, llegando al punto de prohibir la utilización de cualquier palabra que hiciera alusión a la naturaleza de la bella relación de pareja de Lisandra y Lisbet… total, que al final resultaron ser dos “amigas” (aunque vestidas de novias) celebrando el amor, sí, el abstracto amor del cual todos somos  depositarios y ninguna de las personas LGBT concretos hacedores (lamentablemente aun para muchos que no comprenden esta realidad).

Ante los cuestionamientos del que suscribe esta crónica, Coordinador de la Redes Sociales por la Diversidad en el territorio y Presidente de la Comisión Provincial de Educación Sexual, sencillamente respondieron que eran indicaciones que tenían sin aclarar de quien o donde estaban plasmadas, y más, personalmente me acotaron que incluso si las veían muy “echadas” una encima de la otra ellos tendrían que sacarlas, todo lo cual tuvo una serena pero enérgica respuesta basados en la legalidad y el más elemental respeto a los derechos humanos, a lo que replicaron con una petición que puede resumirse en que al final si se toma lo acontecido como tema (es decir, si trasciende) la soga se romperá por la parte más débil (ellos) pues los demás negarían tal indicación, revelando la doble moral evidente en el discurso de algunos decisores.

Pero lo contraproducente ocurrió más tarde cuando ante el despliegue de la bandera del arcoíris para realizarse unas fotos recibimos la orden de guardarla, o peor, cuando ante el beso inocente de otra pareja, un custodio señaló que podían ser expulsadas del lugar por ese hecho; y otra vez, ante los requerimientos acerca de la justificación de tal proceder, un funcionario de Palmares replicó sin más: yo me acojo al derecho de admisión.

Me pregunto entonces si no es una ilegalidad precisamente que una entidad pretenda establecer normas internas que contravengan las propias leyes del país, porque en Cuba desde las modificaciones al Código Penal a fines de los años 90, la homosexualidad dejó de ser penada por la ley; entonces, como entender que una pareja del mismo sexo pueda expresarse su afecto mutuo, incluso con un beso, delante de un agente del orden (PNR) quien no puede detenerlos por eso pues no violan ley alguna y si puedan los custodios de una entidad de Palmares expulsarlos de un centro recreativo por la misma razón (¿?)

¿A que leyes se acoge Palmares cuando, según su sacrosanto derecho de admisión, pueden expulsar a una pareja del mismo sexo que este bailando “muy juntas” o tengan alguna muestra “inadecuada” de afectos o pueden negarle la entrada a una pareja del mismo sexo (sobre todo hombres, con las mujeres aplican una mirada discrecional, en mi apreciación personal) porque la entrada es por parejas “normales” o pueden negarle la entrada a un trasgénero cualquiera solo por vestir acorde a su identidad sexual?(2).

¿Se rige Palmares por regulaciones legales propias? ¿Ignoran que en nuestro país, como política de estado, se desarrollan históricas jornadas por la libre y responsable orientación sexual e identidad de género desde hace 5 años; se batalla por conquistar toda la justicia social posible, por cambiar todo lo que deba ser cambiado, lo cual tendrá expresión jurídica y tiene ya concreción política expresa? ¿No han discutido aun el Documento Base del PCC para su 1ra Conferencia Nacional?... ¿hasta cuando  tendremos que soportar humillaciones como estas?

Al final, estas libres interpretaciones acerca de la igualdad de derechos consagrados en la Constitución de la República, solo confirman la necesidad de proteger jurídicamente de forma expresa y positiva los derechos de las minorías sexuales.

 

Alain Darcout Rodríguez, 08/11/11.

(1)       Las parejas del mismo sexo no disfrutan las garantías jurídicas que pueda ofrecerles el Estado, entre otras muchas, por ejemplo, sobre el patrimonio construido conjuntamente, pues aun no existe ninguna legislación al respecto en Cuba.

(2)       En verdad, estas disposiciones discriminatorias ocurren en la mayoría de los centros recreativos, estableciéndose, cuando más, días específicos destinados para esta población o solo lugares determinados, política que continúa segregando y no favorece la integración.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Detrás del Barrio Rojo y delante de Cuba

Por Marta María Ramírez (CENESEX)

 

Un programa de cinco días llevó a la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) a Holanda, para realizar una serie de encuentros y conferencias sobre la educación sexual y estrategias para el activismo por los derechos sexuales de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT).

La sexóloga cubana fue invitada por el grupo de solidaridad con Cuba Plataforma Cuba-Nederland, el Centro de Investigaciones de Género y Sexualidad de Ámsterdam, el Centro Latinoamericano de Investigación y Documentación de la Universidad de Ámsterdam y la Embajada de Cuba en ese país.
Castro Espín recorrió el Centro Médico de la Universidad Libre de Ámsterdam y sus instalaciones dedicadas a la atención a personas transexuales. Además, participó en la conferencia internacional de Rutgers-WPF, organización encargada de amplios temas de educación sexual en ese país; sostuvo un encuentro con Katinka Lansing, representante del grupo Dance4Life, una experiencia de educación en diversas materias de sexualidad y prevención de las ITS y el VIH/sida mediante la cultura e impartió la conferencia Educación sexual y VIH/sida en la estrategia cubana de desarrollo humano, en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, en la que se presentó la experiencia cubana de educación sexual a estudiantes y profesores de ese centro, acompañada de la Embajadora de Holanda para el VIH/sida, Marike Wijnroks. 
En la agenda de Castro Espín destaca, por la cobertura mediática, la visita, coordinada con Radio Nederland, al Barrio Rojo de Ámsterdam, un sitio cuya publicidad no muestra lo que verdaderamente sucede detrás de sus vidrieras en las que se exhiben mujeres de carne y hueso para vender un único “producto” : su cuerpo.
En Holanda, no está penalizado el cliente. Las trabajadoras sexuales, término con el que muchas de estas mujeres se han reivindicado ante el mundo, están sindicalizadas. 

Detrás de la publicidad del Barrio Rojo
El Barrio Rojo ha sido históricamente conocido desde una perspectiva turística. Pero es triste que se exponga a la mujer como mercancía sexual porque son ellas las que permanecen detrás de las vitrinas con luces rojas y ropa interior: hay un área de jóvenes, muy bonitas, que son inmigrantes de Europa del Este, una de latinas y otra de holandesas.
Detrás de esta imagen, edulcorada por la publicidad, se esconde también el tráfico de personas y muchos otros problemas como la violencia de género y el tráfico de drogas.
Me conmovió imaginar la vida de estas personas en situación de explotación, no solo por ser trabajadoras sexuales, como se les reconoce, sino también por ser mujeres y en muchos casos inmigrantes. 
La mayoría de los países que integran la Unión Europea carecen de políticas estatales  para incidir sobre las condiciones socio-económicas e ideológicas que generan la prostitución. La trata de personas asociada al servicio sexual es uno de los negocios de más rápido crecimiento después de la venta de armas y de drogas.
Por eso me gustó conocer sobre el trabajo que realizan algunas redes en la Unión Europea —como la Red Europea para la Prevención del VIH/ITS y la Promoción de Salud entre Trabajadoras Sexuales Inmigrantes, que me contactó durante esta visita—  y otras iniciativas para dignificar a las trabajadoras sexuales. Si al menos no las pueden ayudar a mejorar sus condiciones socio-económicas, por lo menos tratan de dignificar sus imágenes como seres humanos, además, abogan por sus derechos y particularmente por sus derechos laborales y de salud.
Hay otros grupos que enfrentan el tráfico de personas,  que constituye un problema muy grave en toda la Unión Europea y no todos los países se han puesto de acuerdo sobre el enfoque y las estrategias de enfrentamiento que favorezcan el respeto a los Derechos Humanos de estas mujeres.
Conocí a Mariska Majoor, del Centro de Información para la Prostitución, del Barrio Rojo. Ella ha hecho un trabajo muy importante para dignificar a las mujeres prostitutas en el Barrio Rojo. Incluso, erigió un monumento, La Belle, que elogié porque intenta modificar la imagen negativa y lastimosa que existe sobre ellas.

¿Una experiencia exportable a Cuba?
Esa pregunta me la hizo Radio Nederland en tres ocasiones y argumenté ampliamente por qué no es posible. Como ellos abogan por la libertad de prensa y de expresión, supongo que en algún momento publiquen todo lo que les comenté respecto a exportar la experiencia del Barrio Rojo a Cuba.
La periodista me preguntó, además, sobre una supuesta similitud entre el Malecón habanero y el Barrio Rojo; no tienen nada que ver. El Malecón es el lugar a donde va toda la población habanera y sus visitantes. Bajas por esas calles principales, que casi todas conducen al mar para disfrutar de su belleza y su agradable brisa ¿Qué allí suceden otras cosas? Pues sí, donde hay humanidad hay de todo.    

La prostitución femenina y la Revolución cubana
En 1959, existían más de 100.000 prostitutas en Cuba, sobre todo en la capital del país y en Caimanera1 , una zona que servía a los militares norteamericanos de la Base Naval de Guantánamo.
Al triunfo de la Revolución se establecieron políticas por los derechos de todas las mujeres, facilitando su integración a la sociedad, e incluso, se implementaron iniciativas de atención específicas para cambiar las condiciones que generaban la prostitución. Se penalizó la explotación de personas que incluye la condena al proxeneta, no a la prostituta.
Esta labor, liderada por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), apuntó a la dignificación, no solo del pueblo cubano, que fue el propósito principal de la Revolución, sino de las mujeres y sobre todo de las que estaban sometidas a la explotación sexual.
Ellas pudieron alfabetizarse, encontrar empleo,  recibir asistencia médica especializada y asumir responsabilidades públicas. Este fenómeno reemerge como problemática social durante la crisis económica iniciada en 1990, pero con otras características, porque se trata de una población instruida, en un contexto socio-histórico muy diferente al de 1959. Los estudios socio-psicológicos y epidemiológicos realizados en esa etapa llamaron la atención sobre la práctica del sexo transaccional2 en hombres y de mujeres, y su vinculación a la epidemia del VIH-sida .

El sexo transaccional y Radio Nederland
En la nota de Radio Nederland aparece un fragmento de mi conversación en privado con Mariska Majoor, del Centro de Información para la Prostitución del Barrio Rojo.
Yo le contaba la experiencia de una mujer cubana que vino a pedir ayuda para reparar el daño de haber practicado el sexo transaccional con el fin de arreglar el baño de su casa.
Es una de las historias que utilizo para explicar estas complejas realidades; pero hay muchos más en todo el mundo, incluso sin distinción de clases sociales, porque en las clases pudientes también hay sexo transaccional, una práctica que tampoco hace distinciones de género ni de orientación sexual.
En Cuba existe una política explícita de atención no solo a la prostitución sino también al sexo transaccional, que es invisibilizado y su práctica es la punta del iceberg de problemáticas personales, familiares y sociales más complejas que requieren atención. Esta población está incluida en los públicos metas de nuestras campañas de prevención del VIH-sida y de la violencia de género.

El CENESEX y las personas transgénero
Durante mi visita, pude intercambiar con activistas por los derechos de lesbianas, gay, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBT) de Europa y El Caribe, en el Instituto Internacional de Investigación y Educación de Ámsterdam.
En el debate se resaltó el modelo cubano de atención a personas transgénero por considerar que aborda en profundidad el reconocimiento y respeto de sus derechos humanos. También por desarrollar estrategias educativas que promueven cambios en la conciencia social, no solamente en las leyes, aunque también son necesarias y nosotros abogamos por ellas.  

¿Una política de saneamiento?: el debate a la cubana
No promovemos una política de saneamiento social. Es mucho más profunda. Se trata de trabajar por el respeto a la dignidad plena y a los derechos humanos de estas personas. Estas realidades hay que estudiarlas para poderlas abordar con todo rigor académico y asesorar en la toma de decisiones políticas.

La Conferencia del PCC
La Conferencia del Partido Comunista de Cuba (PCC) es ya un escenario para facilitar el debate político mediante un proceso de participación popular. Es una buena oportunidad para avanzar en el análisis y modificación de las revisar las políticas actuales sobre  el tema.

El caso sueco
Suecia tiene un trabajo admirable. Incluso el Cenesex, la FMC y otras organizaciones estamos estudiando la experiencia sueca que educa y penaliza al cliente, además de atender y hacer acompañamiento psicológico a las trabajadoras sexuales.
Considerar la prostitución como el oficio más antiguo del mundo es un eufemismo para perpetuarlo como negocio. Existe gracias al poder económico de unas personas sobre otras a quienes se les niegan mejores oportunidades. La demanda del servicio sexual en el mercado la mantiene el cliente, sobre la base de antiguas relaciones desbalanceadas de poder que generan explotación entre los seres humanos.

¿Desaparición del Barrio Rojo?: la polémica
Allí pude conocer directamente las contradicciones que genera este debate. Hay personas que abogan por el cierre del Barrio Rojo para evitar que prospere el tráfico de personas y la explotación sexual. Sin embargo, otras defienden su permanencia por considerar que el gobierno no tiene capacidad para generar empleos en el actual momento de fuerte crisis económica en la que hay millones de personas sin trabajo.
En Holanda, la prostitución es legal, no se penaliza al cliente. Las trabajadoras sexuales están sindicalizadas y pagan impuestos. Hay grupos que viven del comercio sexual y tienen muchos recursos e influencias para defender su permanencia; mientras que otros abogan por el derecho a ejercer el trabajo sexual. 
Estas son las contradicciones que aprecié. Me pareció interesante escuchar todos estos puntos de vista.


Notas:

1. Poblado limítrofe con la Base Naval de Guantánamo, un territorio cubano ocupado por Estados Unidos.
2.  El sexo transaccional,  conocido también como sexo de subsistencia o trabajo sexual informal, es un intercambio de sexo por bienes de consumo.

3.  Una mesa redonda con 25 activistas de diferentes organizaciones LGBT de Holanda se reunieron bajo el tema Estrategias de activismo LGBT y derechos de las personas transgénero.