12/13/2021

Enfoque de género y autonomía del cuerpo en el Proyecto de Ley Código de las Familias ¿Todos los géneros? ¿Cuáles cuerpos?

Mis consideraciones sobre el anteproyecto de Ley Código de las Familias fueron enviadas de forma directa y a través del Centro Nacional de Educación Sexual. Agradezco a las personas que lo hicieron posible.

Ahora, que es Proyecto de Ley, y que ha pasado por las consultas especializadas, persisten en su versión 23 algunas cuestiones preocupantes con relación a la autonomía del cuerpo y a un enfoque de género reduccionista y binario, pues solamente menciona en su letra y espíritu a hombres y mujeres, niñas y niños. El proyecto de Ley no aborda los derechos de las personas intersexo y trans.

Sin dejar de reconocer cuán abarcador, justo y equitativo es la versión que será llevada a consulta popular y a referendo, creo que es una Ley que, siendo general y reflejo del mayor consenso posible, debe tener proyección a futuro, tal y como lo concibe la Constitución de la República en muchos de sus artículos.

También debe ajustarse a los artículos constitucionales que regulan la no discriminación por identidad de género.

En fecha reciente, en un evento académico organizado por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad, tuve el privilegio de preguntarle públicamente al jurista Leonardo Pérez Gallardo sobre las preocupaciones acá expuestas; sobre todo por aquellas concernientes a la identidad y la autonomía del cuerpo y a la ausencia deliberada de los derechos de las personas trans e intersexo en el Proyecto de Ley.

De Pérez Gallardo aprendí mucho sobre los derechos y aspectos éticos al final de la vida en mi maestría de Bioética, espacio en el que te enseñan a hacer análisis transdisciplinares. El profesor combina de forma extraordinaria sabiduría, profundidad, audacia y una fina ironía que no escapa de ser muy criolla.

Me sorprendió que comenzara su respuesta con una pregunta que no entendí: mi profesión y la relación entre Cuidados Intensivos y Oftalmología. A continuación se refirió a dos cuestiones (una técnica y otra conceptual) que pude entender en su respuesta. Las destaco a continuación:

Los temas relacionados con la identidad deben basarse en el Código Civil vigente

Técnicamente lo entendí, de hecho, asentí gestualmente que en Argentina ese proceso pasó primero por la aprobación de una Ley de Identidad de Género y después por la aprobación de un nuevo Código de Civil.

Entendí que no es el Código de Familias donde se definen las cuestiones con relación a la identidad y que cuando se aprueben otras leyes específicas habrá que hacer enmiendas a la Ley de marras si corresponde. Ese fue el momento en que me percaté del sentido de la pregunta inicial. Es decir, cada disciplina del Derecho, como él cree que ocurre en Medicina siempre, debe dedicarse irrestrictamente a su campo.

No obstabnte, en mi reflexión posterior no entendí cómo el asunto de la identidad en todas sus dimensiones no es competencia de la Ley que regula las relaciones familiares.

Las familias están estructuradas de acuerdo a las normas de género, cuyas relaciones se basan en el poder y de eso no escapan los parentescos ni el funcionamiento social y cultural de la familia.

Cuando digo género no me sitúo en el que se basa en la diferencia de sexo, tal y como el enfoque esencialista y positivista del Derecho, la  Biomedicina, la Psicología y la Pedagogía lo siguen abordando en Cuba (aquí conecto a disciplinas científicas que guardan más relaciones entre sí que la Oftalmología con la Medicina Intensiva). 

Género implica la construcción cultural e histórica que precede a la diferencia de sexos binarios, que existe antes del nacimiento, que nombra, etiqueta, da y quita poder, que modula la vida toda y a la producción de sentidos a nivel social.

Quizás por eso, no se refirió a la autonomía de los cuerpos. Como médico entiendo muy bien el enfoque normalizador y binario de las ciencias jurídicas más ortodoxas.

Sin embargo, en Cuba se ha investigado sobre todo lo que acá escribo, está publicado  y es una realidad que el activismo y la academia han demostrado hacia el interior de las familias cubanas.

Sobre el tecnicismo del Código Civil y las leyes específicas hacia estos grupos humanos, lo entiendo desde una perspectiva estratégica y política, pero me asiste la responsabilidad de advertir que seguirán pasando los años y la vida de estas personas sin los beneficios reales de estas políticas.

Tampoco me creo las colisiones con otras leyes vigentes. La Constitución misma es contraria en algunos de sus artículos a algunas de nuestras leyes económicas y penales. Las políticas específicas del futuro deberán ser fieles y congruentes con la carta Magna. Lo que cambie en este Código de las Familias impactará a la Ley Civil y Penal y no a la inversa.

El género no es el asunto central de la identidad

Sobre este particular afirmó Pérez Gallardo que la identidad cultural tiene más peso que la relaciona con el género. En cuanto lo dijo, tomé nota por escrito.

Si el experto se refiere a identidad cultural en su sentido más amplio, sigo creyendo que los símbolos, el lenguaje, el imaginario que da sentido a esa cultura está irremediablemente atravesado por el género. La identidad personal, grupal y nacional emergen y toman sentido de una matriz de género dominada y naturalizada por el poder masculino, blanco y heterosexual.

Las relaciones intersubjetivas hacia el interior de las familias son generizadas y deben ser abordadas en su complejidad fluida y no binaria en el presente Proyecto de Ley Código de las Familias.

No basta con declarar la no discriminación por sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras en el ámbito familiar, también urge hacer congruente la capacidad progresiva del menor con la polifonía, autonomía -y variedad- de los cuerpos. Esos nudos conflictivos competen sobre todo al ámbito familiar.

Lamento no poder haber dialogado con el profesor, salió de prisa a discutir el Anteproyecto con los diputados de La Habana después de responder un par de preguntas. Agradecemos su tiempo y adoré sus posiciones sobre las relaciones poliafectivas.

Santos Suárez, 13 de diciembre del 2021.

 

 

 

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