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1/17/2018

Reforma constitucional cubana y futuros escenarios en la formulaci贸n de pol铆ticas: envejecidas y nuevas propuestas sobre los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas


1. Hacer expl铆cito en el art铆culo 42 de la Constituci贸n de la Rep煤blica la no discriminaci贸n por orientaci贸n sexual e identidad de g茅nero.
2.Garantizar el marco constitucional para la promulgaci贸n de una Ley que condene expl铆citamente la discriminaci贸n por orientaci贸n sexual e identidad de g茅nero en el C贸digo Penal Cubano, incluyendo la incitaci贸n al odio, que garantice una plena protecci贸n de las personas LGBT en Cuba.
3. Propiciar el marco constitucional para la definici贸n de cr铆menes de odio, incluyendo su prevenci贸n y penalizaci贸n.
4. Aprobaci贸n del C贸digo de Familia y la Ley civil a favor del reconocimiento de las parejas del mismo g茅nero, con garant铆as de todos los derechos ciudadanos, incluso de la adopci贸n.
5. Modificar los reglamentos de los cuerpos armados que permita una plena garant铆a a la participaci贸n de personas no heterosexuales y transg茅nero en la defensa de la patria.
6. Reformular las pol铆ticas hacia la poblaci贸n penal con sexualidades y g茅neros no heteronormativos as铆 como a las personas seropositivas al VIH.
7. Retirar del C贸digo penal los art铆culos en relaci贸n a la peligrosidad predelictiva y eliminar la figura de pederastia con violencia (incluirla como violaci贸n, independientemente del g茅nero de la v铆ctima y el victimario).
8. Implementar el Programa Nacional de Educaci贸n Sexual a todos los niveles de ense帽anza, con 茅nfasis en los principios de igualdad y no discriminaci贸n.
9. Implementar leyes espec铆ficas que garanticen la protecci贸n y reconocimiento de los derechos laborales de las personas con sexualidades y g茅neros no heteronormativos.
10. Aprobar una Ley de Identidad de g茅nero, con pleno reconocimiento de la identidad de g茅nero con la que la persona se identifica, independientemente a la realizaci贸n de la Cirug铆a de Reasignaci贸n Sexual, en el cual el proceso de cambio de identidad se garantice mediante proceso administrativo.
11. Garantizar el derecho al acceso a la atenci贸n de salud de las personas trans, sin necesidad obligatoria de valoraci贸n psicol贸gica ni de castraci贸n hormonal y quir煤rgica, as铆 como la descentralizaci贸n de dichos servicios.
12. Implementar una pol铆tica informativa sistem谩tica que permita educar a la poblaci贸n en el disfrute de una sexualidad plena, basada en la igualdad y la no discriminaci贸n.
13. Participaci贸n p煤blica y activa de los decisores pol铆ticos en el respeto a los derechos de las sexualidades y g茅neros no heteronormativos.
14. Garantizar el acceso a los procedimientos de reproducci贸n asistida, para mujeres y para hombres, sin necesidad de especificar su orientaci贸n sexual, identidad de g茅nero o estado civil.
15. Crear un observatorio contra las discriminaciones, que lleve un registro de hechos de este tipo y donde la poblaci贸n pueda acudir, lo cual podr谩 ser de gran ayuda para el Partido y el gobierno en la elaboraci贸n de pol铆ticas correctas en contra de estas manifestaciones en la sociedad.
16. Abrir la sociedad civil a organizaciones de la poblaci贸n LGBT, lo que permitir谩 dar respuesta oportuna a las necesidades de estas personas, facilitar谩 su representatividad y visibilidad en la sociedad. Dicho apartado requiere una reformulaci贸n de la Ley de Asociaciones.
17. Redefinir el trabajo de las “Casas de Orientaci贸n a la Mujer y la Familia” para su reactivaci贸n y lograr nuevamente el papel social que le corresponde, sobre todo en el abordaje de violencia dom茅stica.
18. Enfocar el trabajo pol铆tico ideol贸gico desde la participaci贸n ciudadana comprendida en todas sus dimensiones, m谩s all谩 de la mera consulta.
19. Incidir con mayor intencionalidad en erradicar el estigma y la discriminaci贸n como factores de riesgo y de vulnerabilidad para la transmisi贸n del Vih Sida.
20. Eliminar las pol铆ticas de acoso y de «saneamiento social» parcializadas a la pr谩ctica de la prostituci贸n femenina y penalizar al cliente cuando se demuestre coerci贸n, violencia, intimidaci贸n o delito potencial de trata o tr谩fico humanos.
21. Implementar pol铆ticas para el mejoramiento de las condiciones sociecon贸micas de las personas que practican el trabajo sexual como forma de subsistencia, sin privaci贸n de su libre movimiento ni violaci贸n de otros derechos inalienables.

2/08/2009

El erotismo masculino desde la homosexualidad y la bisexualidad

Por: Alberto Roque Guerra
(Versi贸n de la conferencia impartida en el Hemiciclo de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes, el 30 de enero del 2009, en el Panel “Pregunte usted lo que quiera: Expresiones de la sexualidad y el erotismo” como parte de la exposici贸n “Er贸tica, erotismo y sexualidad en el arte”)

Homoerotismo

¿Existe el homoerotismo? ¿Existen diferencias entre el comportamiento er贸tico de hombres homosexuales, bisexuales y heterosexuales?

El homoerotismo se ha contemplado ampliamente en el contexto de las artes y la literatura cient铆fica, imprimi茅ndole un papel identitario cuando se aborda la sexualidad entre personas del mismo sexo. Sin embargo, la respuesta sexual humana es inherente a cada cuerpo, independientemente de su orientaci贸n sexual. Todas y todos tenemos potencialidades er贸ticas que son descubiertas, y explotadas en mayor o menor medida, en cada etapa de nuestras vidas. Los matices del erotismo tienen l贸gicas diferencias anat贸micas entre hombres y mujeres; adem谩s de las m煤ltiples influencias familiares, educativas y culturales.

Subrayo entonces el hecho de que el homoerotismo es una construcci贸n social, que ha sido 煤til denominarlo de esta manera para abordarlo y comprenderlo mejor.

Desde el punto de vista psicol贸gico y corporal, la capacidad de sentir placer er贸tico en los hombres homosexuales no difiere en lo absoluto a la de los hombres heterosexuales. Las diferencias radican en el contenido de las fantas铆as er贸ticas y en las maneras de expresar e intercambiar estas sensaciones.

Desafortunadamente, los hombres bisexuales han sido poco estudiados y extremadamente incomprendidos tanto por homosexuales como por heterosexuales. La orientaci贸n er贸tica y afectiva natural de estas personas hacia ambos sexos, resulta extremadamente interesante y muy rica en expresiones. El erotismo de estas personas rompe con los estereotipos impuestos de que nuestros cuerpos masculinos han sido “dise帽ados”, biol贸gicamente o “por creaci贸n divina”, para sentir placer sexual exclusivamente con cuerpos femeninos.

Autoerotismo

La capacidad de obtener y disfrutar el placer sexual, a punto de partida de la estimulaci贸n propia de las zonas er贸genas de nuestro cuerpo, constituye una pr谩ctica sexual saludable. La exploraci贸n de nuestro cuerpo es, sin dudas, la 煤nica manera de conocerlo a plenitud. Nos permite descubrir innumerables sensaciones de placer y desatar la capacidad de evocar fantas铆as er贸ticas que enriquecen la sexualidad como parte inseparable del desarrollo de la personalidad humana. Se practica el autoerotismo cuando se evocan representaciones visuales, auditivas, olfatorias, entre otras, que producen placer sexual.

La masturbaci贸n constituye una forma sana y placentera de expresar el autoerotismo. En las sociedades occidentales a煤n existen mitos y prejuicios relacionados con las pr谩cticas masturbatorias. Es lamentable que la masturbaci贸n se focalice, fundamentalmente, en el 谩rea genital, cuando existen otras zonas del cuerpo capaces de desencadenar el placer sexual.


Erotismo en parejas homosexuales y sus variantes

El erotismo en parejas de hombres homosexuales incluye una serie de c贸digos que permiten una identificaci贸n entre estas personas y, en gran medida, se expresan de forma oculta, pues pasan desapercibidos por la mayor铆a de las personas heterosexuales. En mi opini贸n, esto es el resultado de la discriminaci贸n y exclusi贸n de la vida p煤blica que sufren los individuos homosexuales.

El “flete” o “fleteo”, que es como se conoce popularmente en Cuba el “flirteo” entre hombres, es una de las formas m谩s frecuentes en que los varones homosexuales se reconocen entre s铆. Esto incluye inflexiones de la voz, intenciones, gestos y miradas que pueden ser captadas a distancias inimaginables, sobre todo en los espacios p煤blicos.

El intercambio er贸tico que ocurre entre dos hombres homosexuales se focaliza en la b煤squeda del placer sexual mediante la estimulaci贸n mutua de zonas er贸genas muy similares entre s铆. Cabr铆a preguntarse si esta forma de manifestar el erotismo garantiza de antemano alguna ventaja en comparaci贸n con el intercambio er贸tico entre personas de diferentes sexos. Si se toma en cuenta que muchas de las disfunciones sexuales entre parejas heterosexuales obedecen a la falta de conocimiento de la respuesta sexual o de las potencialidades er贸ticas del otro sexo, pienso que el erotismo entre personas homosexuales pudiera significar alguna ventaja, aunque se requiere de investigaciones cient铆ficas que lo demuestren.

La masturbaci贸n mutua -que incluye la pr谩ctica del sexo oral (buco-genital y buco-anal), las caricias de los genitales, la frotaci贸n del pene en diferentes regiones del cuerpo de la otra persona, entre otras- constituye una de las formas m谩s placenteras y seguras del erotismo.

La penetraci贸n anal es tambi茅n una fuente de intenso placer, siempre y cuando se realice por consentimiento mutuo. Se recomienda practicarlo con la lubricaci贸n y la dilataci贸n necesarias que eviten lesiones en esta regi贸n del cuerpo. Esta pr谩ctica er贸tica no es exclusiva de los hombres homosexuales. En los intercambios er贸ticos de parejas heterosexuales tambi茅n se practica esta forma de erotismo: las mujeres pueden ser penetradas por v铆a anal e, incluso, ellas pueden utilizar juegos er贸ticos en la zona anal de su pareja masculina, sin que esto se considere una pr谩ctica homosexual.

Los intercambios er贸ticos y afectivos en grupos –enti茅ndase entre m谩s de dos personas- son formas v谩lidas de expresar la sexualidad. En culturas antiguas se le daba un valor trascendental a estas pr谩cticas. En esta exposici贸n (“Er贸tica: erotismo y sensualidad en el arte”) podemos encontrar muestra de ello en los bellos jarrones de arte griego que exponen los llamados symposium.

En nuestros tiempos se conoce de la existencia de las triejas, relaciones poliamorosas estables donde el intercambio afectivo-er贸tico y sentimental se produce entre tres o m谩s personas, sin que por ello se afecte la voluntad o los derechos de sus integrantes. Tambi茅n existen variantes denominadas “swinger”, que se aplican en relaciones homosexuales. Todo ello cuestiona los r铆gidos fundamentos en los que se han enmarcado tradicionalmente las relaciones sexuales entre los seres humanos; es decir, el 煤nico reconocimiento de una relaci贸n “sana y normal” a la pareja heterosexual mon贸gama.

Bajo ning煤n concepto estoy promoviendo la poligamia, la promiscuidad ni el desenfreno sexual. Simplemente me limito a exponer variantes de la sexualidad humana, que se incluyen dentro de la variopinta diversidad del erotismo, siempre y cuando sea entre personas adultas y que expresen su pleno consentimiento a practicarlas.


Eros y sus mitos en la homosexualidad

El tama帽o del pene se considera, al menos en nuestra cultura occidental, un asunto de importancia may煤scula. Los significados del falo, en el imaginario popular de nuestra tradici贸n machista, dirigen la atenci贸n a centralizar la sexualidad en los genitales. Esta expresi贸n faloc茅ntrica se observa tambi茅n entre hombres homosexuales, que reproducimos los patrones culturales aprendidos en el seno de nuestras propias familias y que generan m煤ltiples comentarios y apreciaciones desde las primeras horas del nacimiento.

Las dimensiones en grados extremos, fundamentalmente en aquellas concebidas como peque帽as por el imaginario popular (un pene se define como peque帽o cuando es menor de 6 cm., seg煤n las opiniones de los especialistas), condicionan la aparici贸n de trastornos psicol贸gicos tambi茅n en los hombres homosexuales y bisexuales, que en ocasiones conllevan a disfunciones sexuales por la terrible angustia y descalificaci贸n que generan. Tener un pene de dimensiones “enormes” ofrece garant铆as de poder y dominaci贸n del macho sobre la persona pose铆da. Sin embargo, tambi茅n estas personas corren el riesgo de ser rechazadas, por las molestias que pudieran producir durante la penetraci贸n, sobre todo anal.

Pienso que es necesario desarticular esta tradici贸n faloc茅ntrica en la educaci贸n sexual. Los cambios fundamentales deben realizarse en el contexto de la propia familia -donde apenas se habla de sexualidad- con el fin de lograr un disfrute m谩s pleno del erotismo. En la ense帽anza escolar debiera expandirse la educaci贸n sexual en estos temas, mucho m谩s all谩 de las cl谩sicas y anquilosadas definiciones biol贸gicas, adecuadas a cada grupo de edades.

Debe desterrarse de una buena vez de nuestras mentes la falacia de que la sexualidad humana es instintiva. La sexualidad debe ser ense帽ada, para garantizar que se practique de forma plena y sana.

El sexo anal entre hombres generalmente se expresa en el imaginario a trav茅s de tres papeles fundamentales: pasivo –si se es penetrado o “pose铆do”-, activo –si se penetra o se “posee” al otro-, y vers谩til –si se practican ambos papeles. La figura del “macho dominante” se reproduce con el papel activo, quienes generalmente imponen un poder de dominaci贸n psicol贸gica sobre el otro, lo cual no difiere en lo absoluto del comportamiento machista de muchos hombres heterosexuales.

Independientemente de las preferencias er贸ticas de cada individuo, esta construcci贸n de roles de g茅nero es meramente social y se contrapone con la capacidad potencial que tenemos todos los varones de sentir placer mediante la penetraci贸n anal. Tambi茅n produce rechazo y discriminaci贸n contra las personas etiquetadas como “pasivas” y es fuente de disfunciones en las relaciones de pareja y en los intercambios er贸ticos fortuitos entre personas del mismo sexo.


Erotismo, homosexualidad y salud sexual

Las pr谩cticas er贸ticas pueden conllevar a un riesgo para la salud. Los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), constituyen uno de los grupos m谩s vulnerables a las ITS, debido a que el 80% de las personas infectadas por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH/Sida) ocurre entre estas personas.

Las pr谩cticas er贸ticas realizadas sin protecci贸n son las responsables de la transmisi贸n de las ITS y el VIH/Sida, al permitir el intercambio de fluidos corporales. Las pr谩cticas del sexo oral, con dep贸sito de l铆quido seminal o semen en la boca, y del sexo anal desprotegido son las de mayor riesgo. De ah铆 la importancia de priorizar el trabajo de prevenci贸n.

En este sentido, se hace necesario dirigir aun m谩s el contenido de las campa帽as de prevenci贸n contra la transmisi贸n de las ITS y el VIH/Sida hacia los HSH. Los medios de difusi贸n masiva son un poderoso instrumento para lograr este objetivo.


Homoerotismo desde los derechos sexuales

El derecho a la privacidad y tambi茅n a expresar p煤blicamente las relaciones afectivo-er贸ticas entre personas del mismo sexo, son derechos sexuales inalienables. La Asociaci贸n Mundial de Salud Sexual (WAS, por sus siglas en ingl茅s) estableci贸 en 1997 la “Declaraci贸n de los derechos sexuales”, entre los que destaco los siguientes:

1. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresi贸n del potencial sexual de los individuos. Sin embargo, esto excluye toda forma de coerci贸n, explotaci贸n y abuso sexuales en cualquier tiempo y situaci贸n de la vida.

2. El derecho a la autonom铆a, integridad y seguridad sexuales del cuerpo. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones aut贸nomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la 茅tica personal y social. Tambi茅n est谩n incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilaci贸n y violencia de cualquier tipo.

3. El derecho a la privacidad sexual. Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el 谩mbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.

4. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposici贸n a todas las formas de discriminaci贸n, independientemente del sexo, g茅nero, orientaci贸n sexual, edad, raza, clase social, religi贸n o limitaci贸n f铆sica o emocional.

5. El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es fuente de bienestar f铆sico, psicol贸gico, intelectual y espiritual.

EL C贸digo Penal cubano no contempla en ninguno de sus art铆culos la limitaci贸n del derecho de las personas homosexuales y bisexuales a disfrutar de sus relaciones afectivo-er贸ticas en privado, ni de mostrar sus afectos en p煤blico. Tampoco se cuenta con leyes en el C贸digo Civil que protejan sus derechos.

El reconocimiento de estos derechos debe partir, en primer lugar, de cada uno de nosotros –no s贸lo de las personas homosexuales, sino tambi茅n de las personas heterosexuales sensibilizadas con esta problem谩tica. Independientemente del trabajo realizado por el Centro Nacional de Educaci贸n Sexual (CENESEX) y otras instituciones cubanas en este prop贸sito, cada individuo tiene la responsabilidad de producir cambios en su contexto local, es decir en la familia, el vecindario, el centro de trabajo y la escuela. Esto permitir谩 los logros paulatinos de los cambios globales o macro sociales que garanticen el reconocimiento de la dignidad plena de los seres humanos y el disfrute de una sexualidad basada en la igualdad y el amor.