sábado, 24 de agosto de 2013

Crímenes de odio por homofobia: "Impunidad cero" y la necesidad de romper el silencio

La semana que termina ha sido prolífica en acontecimientos relacionados con los derechos de las personas LGBT a nivel internacional. Supe que el gobierno ruso ha aprobado una Ley que condena la homosexualidad y que el actor estadounidense Wentworth Miller, co-protagonista de la serie Prison Brake, ha confesado su homosexualidad mientras se negaba a asistir a un Festival en San Petersburgo en señal de protesta.

Otra noticia desde Norteamérica sorprendió a muchos: el valiente soldado Bradley Manning ha confesado, poco tiempo después de ser condenado a 35 años de prisión, que siempre se ha sentido mujer y quiere ser llamado Chelsey Manning. Espero siga siendo una heroína y que no se desvíe la atención a sus denuncias.

También supimos que en América Latina se produjo la primera unión entre personas del mismo género en Uruguay y que la Bachelet dijo en reunión con activistas LGBT que apoyará el matrimonio igualitario en Chile si resulta elegida presidenta.

En nuestra isla caribeña no se produjo ningún acontecimiento notable en materia de derechos LGBT. Parece que tendremos que esperar a mayo de 2014.

Sin embargo, no puedo dejar pasar por alto que en la TV nacional el culebrón brasileño  «Insensato Corazón», posicionó el tema de los crímenes de odio por homofobia.

Un joven, casi adolescente, había sido expulsado por su familia por ser homosexual y fue asesinado a golpes por una banda de jóvenes homofóbicos universitarios. El móvil del crimen: ser gay.

En capítulos anteriores se hizo notable la inseguridad y las agresiones físicas sufridas  por otros personajes homosexuales y se reflejó la impunidad que tienen estos crímenes, no considerados por la Policía carioca como «prioritarios».

No existe un consenso internacional para definir los crímenes de odio y la mayoría de los estados no lo tienen tipificado como una agravante ante cualquier acto criminal.

Un crimen de odio es cualquier tipo de agresión a una persona o grupo específico de personas (agresión física y verbal, homicidio, amenazas) motivado por un estigma identitario (color de la piel, religión, origen étnico o nacional, orientación sexual e identidad de género). Los crímenes de odio también pueden producirse por razones similares contra la propiedad de estas personas, tanto privada como a instituciones religiosas, profanación de tumbas, etc.

La homofobia, la transfobia y la bifobia generan estos hechos de violencia en tal magnitud que en el caso de Brasil se ha reportado la ocurrencia de un asesinato homofóbico cada dos días en el año 2011.[1]  La ignorancia, los prejuicios sobre las sexualidades no heterosexistas y el silencio sobre esta problemática empeoran la situación. Por ello se insiste en la novela que la «Impunidad Cero» no se aplique solamente a los delincuentes de cuello blanco, sino también a los que comenten crímenes de odio por cualquier motivo.

En Cuba no parece ser un problema. Digo «no parece» porque, afortunadamente, no tenemos índices preocupantes de violencia si lo comparamos con otras naciones de la región. Cualquier ciudadana o ciudadano reconoce que no es frecuente escuchar la ocurrencia de asesinatos por estas causas.

Sin embargo, mientras haya homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia y misoginia (odio a las mujeres) en la sociedad cubana pueden producirse crímenes de odio por estos motivos.  Desde mi práctica profesional conozco de numerosos casos que han sufrido agresiones físicas y verbales únicamente por su orientación sexual e identidad de género.

El silencio también produce mucho daño en este contexto, a lo cual se suma que en nuestra norma jurídica no se especifican estas causales como agravantes de delitos de agresión. Nuestros agentes del orden público tampoco conocen de la existencia de los llamados crímenes de odio ni los profesionales de la salud cuentan con la preparación necesaria para denunciar y atender a las víctimas de tales actos.

Ojalá y la novela brasileña no pase de ser un entretenimiento más, centrado en los desatinos de Norma/Leo y Pedro/Marina, y que no veamos los conflictos relacionados con la violencia como un asunto de «otros países», ajenos a nuestra realidad.

Ojalá y nos sirva para reflexionar sobre esta problemática y se realicen los cambios específicos en nuestra legislación que permitan proteger a las posibles víctimas. (24/8/13)

 

1.      Bacci, I., Onufer Corrêa, S., Piza Gomes de Mello, E., & Raupp Rios, R. (2012). La violencia y la seguridad más allá de la ley. Homofobia e impunidad en Brasil. Bruselas: International Lesbian and Gay Association (ILGA).



[1] Bacci, I., Onufer Corrêa, S., Piza Gomes de Mello, E., & Raupp Rios, R. (2012). La violencia y la seguridad más allá de la ley. Homofobia e impunidad en Brasil. Bruselas: International Lesbian and Gay Association (ILGA).