lunes, 18 de mayo de 2015

Homofobia en el trabajo: hechos y penurias

Hoy es el día Internacional Contra la Homofobia. Durante las Jornadas celebradas en Cuba parece que por fin comenzamos a superar el Síndrome del Catalejo (hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie no se me ve) en la cobertura mediática de la televisión nacional.
El programa Mesa Redonda logró un balance aceptable entre los invitados extranjeros y la realidad nacional en relación con la homofobia y la transfobia en el puesto de trabajo. No obstante, lamento no haber visto ninguna intervención de una mujer lesbiana de las redes sociales institucionales entre las personas entrevistadas.
A pesar de la brevedad que implica el tratamiento del tema en un programa televisivo se demostraron con hechos científicos que la homofobia tiene cuerpo, que no es un ente abstracto y es un problema que debe erradicarse de raíz, junto a otras malas hierbas que enriquecen las discriminaciones.
Tenemos que hablar de vivencias, tanto las negativas como las positivas en relación a las discriminaciones, encontrar el difícil equilibrio entre la denuncia y la reflexión, pero permanentemente y no sólo cuando llega mayo.
Mis vivencias en relación a la homofobia en el puesto de trabajo tienen mucho más de las experiencias de otros que de las mías. En realidad no me ha ido del todo mal, pues he logrado lo que me he propuesto sin grandes sobresaltos y con mucho esfuerzo profesional, a pesar de expresar mi deseo erótico con total libertad, como lo hacen mis colegas heterosexuales en el ámbito laboral. Más bien he tenido que enfrentar discriminaciones un poco más sutiles, que de hecho son las más difíciles de desarticular.
Recuerdo cuando era jefe de Urgencias en mi hospital y el director de entonces le dijo a mi subdirector que no quería a un homosexual al frente de ese cargo. A mi director le parecía chocante que siendo el año 2001 yo me pusiera gel en el pelo y que se manejara por todos mis subordinados que mi pareja fuese un hombre. Supe después, a través de una persona cercana a mi jefe inmediato, que este le espetó con firmeza que yo me mantenía en el cargo por mis valores profesionales.
Confieso que me hubiesen hecho un gran favor si me retiraban del cargo, puesto que nunca me ha interesado ser parte de ninguna estructura de poder.Las relaciones con ese director -quien fue destituido poco tiempo después-  fueron siempre cordiales y basadas en el respeto, todo ello a pesar de que me desagradaba que él frecuentemente usara pantalón verde olivo estando al mando de un hospital civil.
Era notorio que mis compañeros de entonces nunca hacían comentarios homofóbicos en mi presencia y estaban totalmente familiarizados con mi activismo político, pero es evidente que algunos siguen siendo angustiosamente homofóbicos.
En mi práctica profesional también he tenido algunas experiencias lamentables. Durante una noche de guardia me llaman a valorar a una paciente que tenía trastornos de consciencia y que a pesar de tener 50 años mostraba un gran deterioro físico. Mi colega internista y yo no teníamos un diagnóstico preliminar. Decidí ingresarla en la Unidad de Cuidados Intensivos. Su acompañante era una médica especialista del mismo centro y dijo ser amiga de la paciente. Los datos que ella aportó sobre los antecedentes de la enferma no arrojaban luces para ayudarla. Horas más tarde fue necesario entubarla y acoplarla a un ventilador artificial por una presumible broncoaspiración.
Insistí en el interrogatorio y mi colega-acompañante me confirmó que ellas vivían juntas hacía muchos años y que la paciente (su pareja) era alcohólica. Todo encajaba entonces: la paciente sufría de un Síndrome de Retirada al Alcohol (abstinencia alcohólica aguda) con complicaciones que tardaron en tratarse por el ocultamiento de mi colega. Aquí la lesbofobia y el estigma adicional de ser una mujer alcohólica casi terminan con la vida de la paciente. Después supe que mi colega especialista sufría de acoso por sus compañeros de trabajo en su servicio, sobre todo por parte de su jefe hombre.
Tengo más en el tintero, pero creo que son ejemplos suficientes que ilustran sobre la necesidad de implementar políticas antidiscriminación en el puesto de trabajo. Aunque hemos logrado la primera Ley que incluye este particular, no existe marco legal complementario que explicite lo que debe hacerse en estos casos ni el Sindicato tiene una estrategia definida que incluya elementos educativos, de identificación, prevención y protección de las y los trabajadores que sufren de discriminaciones en el puesto de trabajo. Ojalá y no pase lo mismo con el artículo del Código Penal vigente – y obsoleto- que castiga los actos discriminatorios.
Adicionalmente, resultan peligrosos algunos discursos de expertos y activistas que no consideran a la homofobia y a la transfobia institucionales como un problema y se culpa a la cultura y al colonialismo como causas que parecen naturalizadas. Según ellos las personas que integran las instituciones son también parte del pueblo y reproducen los prejuicios aprendidos por la larga tradición cultural y homofóbica. Si bien es cierto, deseo agregar que la sutil diferencia radica en que esos prejuicios se expresan y aplican desde el poder y resulta difícil desentrañarlos. Así lo dijo Michel Foucault cuando se refirió a la microfísica del poder.
No es infrecuente escuchar hermosos discursos liberadores, emancipatorios, marxistas y hasta martianos y en el accionar cotidiano se siguen reproduciendo las relaciones hegemónicas y discriminatorias. Esto no se observa solamente en las instituciones sino  también en la academia, donde se supone está la fuente del conocimiento.
Así y todo se apela a participar más y a pedir menos, como si la formulación de demandas no fuese parte importante de la participación, de ser parte activa de ese proceso hasta la toma de decisiones, pero con respeto a la autonomía y al ejercicio permanente del mayor consenso posible. Vamos cuesta arriba, pero tenemos que seguir avanzando mediante la participación horizontal y plural. [Centro Habana, 17 de mayo de 2015]

lunes, 4 de mayo de 2015

Iglesias por la diversidad y la venida de Su Santidad

Acabo de asistir a un evento excepcional. El Proyecto Abriendo Brechas de Colores, coordinado por Elaine Saralegui, celebró desde el 29 al 30 de abril la III Jornada Socio-Teológica «Géneros y Sexualidades no Heteronormativas. La Iglesia frente a estos desafíos».
E
l Seminario Evangélico de Teología (SET), un hermoso recinto de altos estudios enclavado en la ciudad de Matanzas, abrió sus puertas a creyentes y no creyentes, a numerosos activistas por los derechos sexuales y reproductivos ya liderezas y a líderes religiosos.

También participaron destacados académicos, integrantes de la sección de diversidad sexual de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES) y especialistas del Centro Nacional de Educación Sexual.

Reinerio Arce Valentín, rector del SET, dictó la conferencia magistral «La iglesia y sus desafíos históricos».Sus profundas reflexiones abordaron el papel de las Iglesias de crear comunidades basadas en la unidad en la diversidad.

En este sentido el rector apostilló que «por Cristo no hay diferencias entre los seres humanos» y citó el versículo 28 del capítulo 3 de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Gálatas que dice «ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús».

También abogó por la necesidad de superar el enfoque de muchas Iglesias que rompen con la misión de crear comunidades de amor, e instó a interpretar las sagradas escrituras de acuerdo a los contextos históricos concretos.

Y tiene razón Arce en esto último, puesto que en el mismo libro citado (Gálatas 5: 19) San Pablo condena a los Gálatas por las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia. Todavía, en pleno siglo XXI, muchas Iglesias consideran que la fornicación y el placer sexual son pecados y que la relación sexual debe tener un fin meramente reproductivo.

En el evento también se debatió sobre ciudadanía, familias homoparentales, derechos humanos, cuerpos intersex, pedagogía liberadora, trabajo comunitario, teología y teología queer. Esta última a cargo de dos destacadas teólogas estadounidenses: la Rev. Elder Dra. Ramona (Mona) Faye West y la DraC. Mary E. Hunt, de la Women’s Alliance for Theology, Ethics and Ritual (WATER).

Mary Hunt, quien también es teóloga católica y feminista queer, puso el dedo en la llaga cuando se pronunció a favor de la diversidad de parentescos, más allá de las uniones monogámicas impuestas por el dogma de las religiones judeo-cristianas. Fue muy interesante escuchar su definición de lo queer como gente común y diversa, muy lejos del consabido significado de «persona rara».

Allí también vivimos momentos especialmente emotivos cuando el Obispo y fundador de la Iglesia Comunidad Metropolitana (ICM) Elder Troy Deroy Perry dictó las conferencia «Los gays, Dios, y el evangelio. Esta es nuestra historia». Los testimonios de Troy fueron muestra de valentía, perseverancia y la posibilidad de crear espacios ecuménicos inclusivos.

Su Iglesia está abierta a creyentes de todas las denominaciones religiosas, también a no creyentes; es especialmente pródiga con los menos favorecidos, incluyendo a las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer.

La ICM tiene representaciones fuera de los Estados Unidos, sobre todo en muchos países de Latinoamérica. Cuando la crisis migratoria del Mariel jugaron un papel importante en acoger a muchas personas homosexuales cubanas en los Estados Unidos. Su fundador ha sido recibido por los presidentes Bill Clinton y Barack Obama.

Todo esto me lleva a pensar de que es posible cambiar las posiciones retrógradas y fundamentalistas de muchas Iglesias,principalmente de las protestastes, que tanto arraigo han tenido en Cuba en las últimas décadas.

En cuanto a la Iglesia católica, con su estratégico poder político internacional, el propio Papa Francisco pasará a la historia como alguien comprometido con las nobles causas y que produjo cambios notables en cuanto a la transparencia en las operaciones financieras del Banco de la Santa Sede, el castigo a los purpurados pedófilos, su oposición a las guerras genocidas y algo notable para un religioso de tan alto rango: la igualdad de género y la condena al machismo.

Sin embargo, queda mucho por hacer. Hay que esperar para ver si realmente el discurso deviene en hechos concretos, tales como: el fin del celibato, la ordenación de mujeres a altos rangos jerárquicos (así tendríamos una Papa en vez de un Papa), el reconocimiento del aborto como un derecho humano de las mujeres, la no intromición en los asuntos concernientes al Estado laico, el reconocimiento del matrimonio igualitario y de las diferentes conformaciones de familia, el uso del condón, entre otras muchas.

Esperemos que durante la visita de Su Santidad a Cuba, nuestros representantes políticos sepan conjugar los estratégicos intereses geopolíticos que se negocian en la actualidad y la posición de nuestro Estado constitucionalmente laico en la implementación de la larga lista de políticas pendientes para las personas con sexualidades no heteronormativas. [Centro Habana, 3 de mayo de 2015]

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sábado, 4 de abril de 2015

Sociedad civil, géneros y sexualidades: que no pare el debate

Recién se han celebrado numerosos foros donde participaron una representación de la sociedad civil cubana de cara a la VII Cumbre de las Américas. Se conoce que en la cita regional la sociedad civil de las Américas tendrá un espacio colateral a las reuniones gubernamentales.

Allí asistirán representantes de las miles de organizaciones cubanas jurídicamente reconocidas por el estado y también asistirán miembros de la oposición política neoanexionista, organizada y financiada por el gobierno estadounidense y otras entidades neoliberales que les son afines.

Las coyunturas son propicias para oxigenar el debate sobre los significados, alcances y limitaciones de la sociedad civil cubana en los tiempos que corren. Más que el sentido potencialmente histórico de la cita panamericana, considero más provechoso la mirada hacia adentro, que suscita criterios encontrados y levanta no pocas suspicacias.

Las interpretaciones sobre la sociedad civil en Cuba están atravesadas por la hostilidad permanente del gobierno estadounidense que previsiblemente persistirá en sus objetivos de desmontar nuestro sistema político con nuevas estrategias.

También influye el enfoque dogmático de corte soviético y profundamente estatizado que hemos aplicado a la concepción de la sociedad civil desde nuestra experiencia socialista, que ha limitado la emergencia y la supervivencia de interesantes proyectos de participación ciudadana.

La propia Ley de Asociaciones vigente establece el requisito de que toda organización no gubernamental debe contar con un órgano de relación estatal entre otras limitaciones. En no pocas ocasiones el funcionamiento de las propias entidades no gubernamentales se impregna de las regulaciones burocráticas que limitan su autonomía y dinamismo.

Algunos decisores nuestros, que se definen como revolucionarios y marxistas, ven en la sociedad civil una oposición al estado. Dicho enfoque responde al concepto de sociedad civil liberal y burgués y se contradice con los aportes de Carlos Marx y Antonio Gramsci sobre la sociedad civil y el papel del estado en el socialismo. Tampoco se toma en cuenta los elementos contemporáneos que contribuyen a la existencia de una sociedad civil internacional ni las experiencias de los movimientos sociales de izquierda y progresistas en los procesos de cambios dinámicos de la sociedad cubana.

La participación, entendida en una dimensión compleja y activa, implica sobre todo formar parte de los procesos de transformación social con un liderazgo horizontal que promueva la desarticulación de los mecanismos de opresión que persisten en nuestro imaginario social y en la implementación de las políticas. El logro de una autonomía integradora de los sujetos sería uno de los objetivos a lograr para poder hablar de verdadera participación y emancipación en todos los órdenes.

Numerosos intelectuales han resaltado una reconfiguración de la sociedad civil cubana. Los temas raciales, ambientales, contra la violencia, en pos de una cultura de paz, los proyectos ecuménicos y la creación de espacios de participación que han visibilizado las demandas de las personass lesbianas, gays, bisexuales y trans son algunos de los ejemplos más destacados.

 

En estos procesos participan tanto el estado como la sociedad civil, pero ella deberá ser un ente pujante y dinámico que contribuya a la implementación de las políticas sociales y también a interpelarlas constructivamente desde las contradicciones que surjan constantemente.

En los temas relacionados con la equidad e igualdad de géneros y sexualidades han sido lideradas por instituciones del estado y ha contado con la participación de la sociedad civil. Algunos teóricos lo destacan como un logro, sin dudas se ha posicionado en el debate público desde las campañas por la no violencia y contra la homofobia, pero ello no significa que el liderazgo y representatividad del estado en estos temasno estén lastrados por su tradición históricamente salubrista, asimilacionista y con pobre impacto en el destierro de la ideología patriarcal del imaginario social y de las propias estructuras estatales.

No se trata de decir «ustedes participan, ellos participan, nosotros participamos, yo decido». Se requiere la construcción de espacios dialógicos y empáticos en las iniciativas transformadoras que fortalezcan el papel del estado.

Por ello la sociedad civil cubana debe robustecerse y en los temas relacionados con la igualdad de género y de las sexualidades (sin etiquetas) deben posibilitarse la formación de grupos autónomos, intregadores de las necesidades específicas de los menos favorecidos o contemplados en las políticas estatales.

La construcción de liderazgos en estos campos son palpables y se sostienen a contracorriente de intereses políticos e ideológicos internos y foráneos, pero sobre todo de los últimos, pues desarrollan un activismo social y político basados en los principios de soberanía y autodeterminación, se autodefinen como anticapitalistas y antineoliberales y rechazan al burdo mercenarismo sietemesino que se intenta fabricar para subvertir y dividir.

Ojalá y no se silencie el tema después de la Cumbre, ya sabemos que los silencios han salido demasiado caros. [Centro Habana, 4 de abril de 2015]

viernes, 3 de abril de 2015

«Diferente. Cine y diversidad sexual», una reseña de Paquito el de Cuba

He pedido autorización a mi amigo Francisco Rodríguez, Paquito el de Cuba, para publicar en mi blog una entrada de su autoría sobre el texto Diferente, Cine y diversidad sexual del también amigo Frank Padrón.

La entrada es una excelente reseña sobre el texto de Frank, a la cual me adhiero totalmente. Aquí les va.

Un libro de Frank Padrón o La guía ilustrada del cine Diferente

A veces me hago trampa a mí mismo en la cola de los libros que tengo pendientes de lectura. Fue el caso de Diferente. Cine y diversidad sexual, el último título de Frank Padrón bajo el sello de Ediciones ICAIC, a cuya presentación hace algunas semanas, por estar yo fuera de La Habana, mandé a mi pareja con la misión expresa de comprarme un ejemplar.

Y es que muchas de las mejores visiones que hoy tenemos en Cuba sobre los avances y conflictos universales alrededor de las sexualidades no heteronormativas las debemos, ante la ausencia casi total hasta ahora de información sistemática sobre el asunto en nuestros medios de prensa, al acercamiento que podemos conseguir a través del llamado séptimo arte.

Además, en esta temática del cine homoerótico o que intenta aprehender la problemática de las distintas orientaciones e identidades sexuales, mi gran amigo y colega Frank Padrón es una suerte de enciclopedia humana, por el seguimiento sistemático que le ha hecho durante décadas en su condición de crítico especializado.

El texto no me defraudó, y hasta me tranquilizó la conciencia por mi pecado de violentar mi lista de títulos en espera de su turno. Diferente sistematiza buena parte de la historia del cine de las sexualidades no convencionales o fuera de la norma hegemónica.

Lo hace a partir de la revisión, compendio y actualización de un conjunto de ensayos de su autor, que consiguen hilvanar en una primera y muy sólida parte del volumen una amplia guía referencial de lo mejor del cine de todas las épocas que abordó tangencial o directamente la diversidad sexual.

Un pobre aficionado como yo, por ejemplo, aprende mucho de lo que nos cuenta Frank, incluyendo las revelaciones y los guiños en escenas de no pocas películas que quizás algún día vimos, pero por nuestro desconocimiento o poca atención nunca nos percatamos de su posible vínculo con el homoerotismo.

La profundización en la obra de íconos como el director manchego Pedro Almodóvar, así como en la filmografía latinoamericana o en producción documental alrededor de la vida de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex, tanto en el mundo como en Cuba, son otros aportes imprescindibles para cualquiera que aspire, no solo a conocer sobre cine, sino incluso a hacer activismo sobre los derechos sexuales, aquí y ahora.

El análisis de los pasos más notorios y también de las deudas del cine cubano con esta realidad por mucho tiempo invisible, constituyó para mí otro capítulo esencial del libro, que en un alarde de actualidad llega incluso hasta la reciente película de Marilyn Solaya, Vestido de novia.

Tengo que confesarles que para un neófito en cultura audiovisual como yo, fue motivo casi de orgullo descubrirme en sintonía con la óptica de Frank Padrón — ¡y él sí sabe de eso!, me dije— acerca de la insuficiencia que todavía caracterizan los intentos de nuestros guionistas y realizadores por abordar el mundo LGBTI.

No hablo, por cierto, de la cantidad de obras de ficción o documentales, que aunque tampoco son tantas, ya no son tan pocas; sino de la originalidad, el acercamiento natural, pertinente y provechoso, tanto en términos artísticos como humanos.

Por si fuera poco, el libro nos ofrece una segunda parte que recoge el concepto y los resultados de los primeros seis años del proyecto educativo y cultural Cineclub Diferente, una propuesta que fusiona la labor del periodista cinéfilo con la de ese activista que también es Frank Padrón y que llegó para quedarse luego de la primera Jornada Cubana contra la Homofobia, con el apoyo del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Y Frank —que conste— es de los mejores activistas que conozco, porque lo hace desde la experticia de su conocimiento profesional y también desde la sensibilidad y el compromiso personal de quien siente y disfruta lo que hace, por una causa que también le pertenece.

Así, nos regala un compendio de reseñas breves pero enjundiosas de títulos muy representativos del mejor cine LGBTI de los últimos tiempos que pasaron por la pantalla grande de céntricas salas capitalinas, como parte de esa propuesta del Cineclub Diferente, las cuales motivaron en su momento el debate del amplio y heterogéneo público que cada mes asiste a esa cita con Frank.

Para quienes no siempre pudimos acudir a esos encuentros —y esto es una autocrítica que me hago públicamente—, resulta muy útil esa relación y compendio de filmes cuyas sinopsis y postulados ahora podemos conocer en el libro —con sus virtudes y defectos, pero sin que Frank nos cuente el final, como hacen los buenos críticos que saben motivar al público —, para luego buscarlas, según nuestros gustos e intereses.

Incluso, hasta para aquellas personas remolonas que no aprecian lo suficiente el valor de la lectura —pero tal vez sí aman el cine y/o la diversidad sexual—, Diferente contiene más de 80 fotogramas o imágenes de no pocas escenas clave —y hasta eróticas— en muchas de las películas a las que hace referencia el volumen.

Si esto no les motiva a comprar y leer el libro de Frank Padrón —que por cierto, está en las librerías actualmente—, entonces nada lo hará. Y les advierto, no presto el mío.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿Por qué un blog llamado ProQueer?

Mi primera entrada a mi nuevo blog ProQueer debería dedicarla a explicar un poco de qué va mi nuevo blog en la blogosfera Cubava, accesible en la intranet nacional. Bueno, no será la primera en realidad, pues ya publiqué en esta nueva bitácora mi más reciente entrada en el blog HomoSapiens@Cuba ubicado en la plataforma de blogs de Google, no accesible para todas y todos en Cuba.
Elegí el nombre ProQueer por considerar necesario enfocar mi bitácora en los contextos de las prácticas y teoría Queer. Sin denostar en lo absoluto otros enfoques en relación a los géneros y las sexualidades, creo en su  potencialidad transformadora y revolucionaria.
Lo queer desconstruye las rígidas categorías en las que se ubican las identidades sexuales y de género, que en mi opinión tienen marcados sesgos y limitaciones en la promoción de cambios a nivel del imaginario social y sobre todo en las políticas hacia las sexualidades y géneros no heteronormativos. Ser hombre, mujer, gay, heterosexual, lesbiana, bisexual, transexual, practicar la monogamia o no asociarse eróticamente con alguien no son categorías inmutables ni fijas.
Desde lo queer se aboga por una flexibilidad infinita en las maneras de orientar y sentir el deseo sexual, gozar las prácticas sexuales y en el establecimientos de parentescos que no persiguen únicamente la reproducción y la subordinación de un grupo humano hacia otro, de acuerdo a los preceptos de la familia nuclear.
Algunas personas consideran que lo queer equivale al anarquismo en política, otras dicen que favorece el caos. A mi entender lo queer debe interpretarse desde un enfoque más complejo, menos reduccionista y binario.
Desde la fuerte influencia del pensamiento postmoderno postestructuralista lo queer percibe al género y al deseo erótico de forma no linear, considera las identidades de género porosas y fluidas, de manera que pueden parecer caóticas, con límites borrosos, pero al mismo tiempo ese aparente caos genera una organización que deviene en una nueva —y siempre cambiante— estructura social que no perciba a los diferentes sexos,  géneros y deseos sexuales como elementos distintivos en la asignación de poderes asimétricos.
Lo queer propone responsabilidad y respeto consigo mismo y hacia otras personas y que nadie, absolutamente nadie, sea un paria por su género o deseo.
La vida empática, con entera libertad para expresar la singularidad del ser humano en cuanto a los géneros y a las sexualidades, sin requerir ser nombrado o normalizado por la cultura o el estado, resulta una propuesta para hacer el mundo habitable.
Aunque suene algo reduccionanista, si tuviese que relacionar lo queer con determinada ideología sería con la utopía del comunismo.
Las bases marxistas  (antiestalinistas y  antitotalitarias) de la teoría queer integran y reconocen a los géneros y al deseo sexual en las luchas por la emancipación del ser humano.
La Revolución Cubana tiene en lo queer una fuente de pensamiento crítico complejo, antineoliberal, mutidimensional e interseccional.
Lo queer también ofrece herramientas para erosionar otras causas de discriminaciones vigentes en Cuba, como la racialidad, el estatus económico, la clase social, el origen geográfico, la nacionalidad.
Comprende a múltiples ciudadanías más allá del paradigma de ser cubana o cubano en un estrecho marco. La integración verdadera, sin asimilaciones dictatoriales por las mayorías son las bases para una verdadera unidad en un proyecto de nación socialista y de inspiración martiana.
Desde esta perspectiva veo la conexión de lo queer con el proyecto revolucionario cubano en su transición al socialismo y en la necesidad de avanzar y despojarse de enfoques conservadores, y dogmáticos en relación a los géneros y las sexualidades. [Centro Habana, 26 de marzo, 2015]

martes, 10 de marzo de 2015

Open letter to the Members of the National Assembly of People’s Power [Cuban Parliament] on the Draft Family Law

Havana, February 14, 2015    To the Members of the National Assembly of People's Power:    Miguel Barnet Lanza  Miriam Ofelia Ortega Suárez  Mariela Castro Espín  Raúl Suárez  Pablo Odén Marichal Rodríguez    Dear compañeras and compañeros,    I am writing to you as a Cuban citizen to express my deep concern about the recent publication in different national media of articles and news coverage advocating for the exclusive legitimacy of heterosexual marriage and hetero-parental nuclear families, in keeping with the constant bombardment of sideways and hetero-normative information –more or less explicit–about motherhood and parenthood, low birth and fertility rates in Cuba, as well as a unique and discriminatory definition of the Cuban family.    In its February 14, 2015 issue, the Official Organ of the Communist Party of Cuba [Granma newspaper], in digital and print versions, published a full page article "Un código de amor para la familia" [A law of love for the family]. In the subhead, journalist Lisandra Fariñas Acosta says: "Four decades after its enactment on February 14, 1975, Cuban Family Code remains an example of progressiveness and legal superiority in Latin America".    The text content shows the progressive and revolutionary character that, undoubtedly,the promulgation of the Code had in 1975. Some of the experts interviewed also acknowledged the need to update it. However, it neglects to refer to the amendments proposed by the Union of Jurists of Cuba and the FMC [Federation of Cuban Women] along a long process of almost twenty years. There is no mention, either, of the suggestions made by the Ministry of Justice or of the current status of the draft Family Law.    The Family Law in force is conservative and obsolete in the light of our socialist project inspired by Marti and available scientific evidence. Therefore, it requires an immediate updating that upholds the rights of a large group of Cuban citizens who do not feel represented in the letter and spirit of the current version.    Taking into account the legislative initiative that you have as Members of Parliament, I propose the following for your consideration:    Redefining the concept of family from a diversity approach: with full recognition of unions between persons of both genders and of the same gender, and for equal rights for transgender persons to form families without the need to undergo medical treatment for gender reassignment;    Recognizing single-mother and single-father families;    Expanding marriage to unions between persons irrespective of gender, and guaranteeing the associated rights without distinction. Although I personally do not approve of marriage because of its patriarchal and asymmetric nature, I consider it an inalienable right of every citizen male and female;    Granting legal recognition and equal rights to polyamorous unions;    Granting adoption rights to same-sex couples, or single persons; making more flexible the legal and bureaucratic mechanisms to expedite the exercise of this right.    Explicitly setting the right of lesbian women to assisted reproductive procedures, as well as the right of any other woman who wants the procedures; lifting the requirement of legal formalization of her relationship with a man;    Recognizing the reproductive rights of men without an affective-erotic relationship with a woman;    Redefining the definition of custody, guardianship, and care for more flexible and individualized legal forms;    Recognizing the right to a full and safe life within a family of the persons who do not feel identified with the legal gender identity they were assigned at birth. This includes the normal development of infants with these characteristics;    Enforcing the commitment of Cuba, as a signatory to the Convention on the Rights of the Child, to consider the child as a subject of law and clearly defining the legal frameworks related to child abuse; formulating their full right to receive education on sexuality with a non-binary approach (female /male) or hetero-normative (heterosexuality as norm and ideology);    Including and defining the different types of violence within families, and the grounds for its prevention and individual attention;    These are some of the things that would really make our Family Code an updated, revolutionary and progressive instrument, as required by Cuban social reality of the 21st century.    With no further matters,    Alberto Roque Guerra  aroqueg@infomed.sld.cu     A CubaNews translation. Edited by Walter Lippmann.  http://www.walterlippmann.com/docs4290.html