martes, 29 de marzo de 2016

Racismo en prensa cubana a propósito de Obama

«No cabe dudas, a Obama se le fue la mano. No puedo menos que decirle –al estilo de Virulo- “¡Pero Negro, ¿tú eres sueco?!”». Así se ha expresado el periodista Elias Argudín en Tribuna de la Habana en relación a la reciente visita del presidente estadounidense.

Confieso que me estremecí cuando leí en la versión impresa del periódico el título del artículo: «Negro, ¿tú eres sueco?». Es rampantemente racista y me alarma que fuese escrito por una persona de piel negra y que se publicase en un diario controlado por el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba.

El periodista parafrasea al humorista cubano Virulo, bien conocido por ese estilo de la década de 1980 que no ponía reparos en hacer chistes sobre homosexuales, negros, pinareños —para nada superado en la actualidad— y demás otredades.

El propio Virulo declaró hace unos años en televisión, al regresar de una larga estancia en el exterior, que el humorista podía reírse de cualquier cosa.

Discrepo frontalmente con el humorista, pues hasta en el humor hay límites muy claros cuando se trata de la dignidad y el decoro de las personas.

Denuncio públicamente al periodista Argudín y al periódico por el uso irresponsable de un lenguaje racista, que en este caso pretende criticar al presidente Obama a través de un refrito de argumentos superficiales, más o menos cuestionables, que no promueven la reflexión ni el diálogo.

Si en nuestro país se aplicase con rigor el peso de la Ley penal en relación a las discriminaciones, estos hechos no quedarían impunes y tendrían un marcado efecto educativo. [Centro Habana, 29 de marzo de 2016]

domingo, 14 de febrero de 2016

Jerarcas cristianos por la paz y la no violencia o la hipocresía de los patriarcas

El patriarca ruso, Kirill, y el patriarca de Roma, Francisco, han escogido a Cuba como sede de conversaciones después de 2000 años de haber ocurrido el sisma entre las Iglesias Ortodoxa y Católica.

 

La movida de nuestro gobierno al propiciar el histórico encuentro envía un mensaje político resonante a nivel internacional. Tanto así, que Francisco ha dicho que Cuba se convertirá en la capital de la unidad.

 

Pudiera sentirme orgulloso al escuchar semejante afirmación, pero en temas de políticas domésticas en relación al género y la sexualidad me suena a candil de la calle y oscuridad de la casa.

 

Los medios digitales cubanos omitieron el último punto de la declaración conjunta de ambos líderes religiosos en relación a las nuevas configuraciones de familia, el matrimonio, el aborto, la anticoncepción y la eutanasia.

 

Según el sitio web de la televisora Russia Today, ambos patriarcas dijeron:

 

Entre otros temas, los líderes de las iglesias han criticado "la crisis de la familia en muchos países" y han lamentado que "otras formas de convivencia se igualan" al matrimonio de una mujer y un hombre. Han llamado a "respetar el derecho inalienable a la vida" en referencia a "millones de niños que son privados de la oportunidad de nacer". Asimismo, han criticado que la divulgación de la eutanasia lleva a que personas mayores empiecen a sentirse una carga para sus familiares y la sociedad.

 

No me canso de decirlo: estos mortales patriarcas, representantes de las Iglesias que han acumulado durante milenios tanto poder y riqueza, son los que denuncian la violencia, el consumo, la inequidad, la injusticia, el sufrimiento, pero no consideran una crisis en la familia al poder del patriarcado con sus significados violentos, ni la discriminación y odio hacia las mujeres y hacia las personas con sexualidades no heteronormativas.

 

Ellos critican y se preocupan por la intolerancia hacia los cristianos, pero jamás han alzado su voz para denunciar los feminicidios ni las ejecuciones extrajudiciales de personas homosexuales por grupos fundamentalistas y por  la Ley del Islam.

 

Ambas Iglesias, que tanto hablan de amor y diálogo y se erigen arrogantemente como la voz autorizada de todos los cristianos, siguen ancladas a sus ideas medievales sobre el matrimonio y ejercen un poderoso lobby para bloquear cualquier iniciativa jurídica nacional que reconozca otras configuraciones de familias que no se ajusten su dogma. El poder jurídico del Estado sigue dando una concesión gratuita a estos purpurados en estos asuntos.

 

Más allá de las distancias y opiniones polémicas sobre la eutanasia, resulta además simplista y lamentable decir que su divulgación provoque un sentimiento de dependencia de los ancianos hacia sus familiares, sobre todo, con el precepto postmoderno individualista y utilitario de nuestra cultura occidental —y judeo-cristiana— de considerar a lo viejo como descartable (desechable en español).

 

Los derechos de las mujeres a decidir sobre sobre su cuerpo y las justas políticas aplicadas en Cuba en relación al aborto nada tienen que ver con los preceptos de dichas Iglesias. Por eso me preocupa significativamente que al patriarca Kirill lo han condecorado con la Orden José Martí.

 

A esta altura, no me cabe duda que en nuestro país habrá por mucho tiempo un retardo significativo en el avance de los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas.

 

Aunque en Rusia la homosexualidad se despenalizó desde 1993 —después de la repenalizarse por Stalin en 1934—, el patriarca de Moscú y toda Rusia y el gobierno de Putin han mostrado un rechazo rampante a la homosexualidad. El primero con su silencio ante la represión brutal ejercida por el gobierno del segundo hacia los participantes de la  marcha del Orgullo Gay en Moscú desde 2006.

 

Uno de las víctimas de tal represión fue el reconocido activista gay británico Peter Tatchel, quien perdiera la visión en el ojo derecho por el brutal ataque de las fuerzas policiales rusas.

 

El patriarca ruso, honrado con la Orden José Martí, considera a la homosexualidad como «una señal muy peligrosa del Apocalipsis». Su Iglesia ha hecho silencio en relación a la ley contra la propaganda homosexual aprobada en 2013 y no se ha pronunciado contra las acciones de grupos como «Occupy Paedophilia», que buscan a jóvenes homosexuales por Internet, para atraerlos y luego maltratarlos.

 

La Iglesia Ortodoxa también ha promovido un referéndum para socavar las iniciativas de aprobar el matrimonio igualitario en Rusia. Con estos truenos parece que las oscuras fuerzas conservadoras están de moda en Cuba.

 

A propósito del apóstol José Martí, en momentos como estos resulta pertinente recordarlo cuando dijo: «En la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí». [Centro Habana, 13 de febrero de 2016]

 

martes, 2 de febrero de 2016

"Homosexualidad y poder: textímulo" :Encuentro con el dramaturgo argentino Rocco Carbone

"Homosexualidad y poder: textímulo" reflexiona sobre el autoritarismo de la política y el autoritarismo de los cuerpos y del acceso al orgasmo. En un contrapunto, 1959/actualidad, y más concretamente en Paraguay. Desde el Paraguay de Stroessner al Paraguay de la comunidad queer contemporánea. En ese excursus, la interrogación –menos histórica que filosófica– que propone la charla toma en consideración las discursividades aparecidas en dos diarios de la época –El País y El Independiente– y dos caricaturas de Fiorello Botti, publicadas en la revista Ñande.

Rocco Carbone (Cosenza, Italia, 1975). Es un filósofo italiano, argentino naturalizado. Reside en Buenos Aires desde 2004. Se ocupa de discursividades y procesos políticos y culturales de América Latina. Estudió en la Università degli Studi della Calabria (Italia) y en la Universidad de Zürich, (Suiza). Actualmente, trabaja en la Universidad Nacional de General Sarmiento y en el CONICET, Buenos Aires, Argentina. 

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Viernes 5 de febrero de 2016, 11 de la mañana
Sala Caracol de la UNEAC (17 y H, Vedado)

martes, 12 de enero de 2016

Dos años sin leyes sustantivas en el parlamento cubano: demasiadas pausas, ninguna prisa

Estuve tentado a escribir una entrada antes de concluir el año, que pretendía hacer un análisis balanceado sobre los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas en Cuba.

Por adversas circunstancias profesionales no estaba de humor para hacerlo, además del desbalance evidente con que se mueve este tema en nuestro país, propiciado por un marasmo en el marco de las políticas y por el postergado debate participativo en la sociedad cubana.

Al mismo tiempo noté como el  2015 cerró con cuatro legislaturas de la Asamblea Nacional de Poder Popular en las que no se aprueba ninguna Ley sustantiva y las cuestiones de la economía nacional siguen acaparando «los debates» de las diputadas y diputados.  La Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos trató muchos temas, pero no se debaten —al menos en público— sobre como perfeccionar nuestra democracia a todos los niveles.

Me preocupa en lo particular por qué nuestros legisladores no ejercen su función de hacer propuestas legislativas y que el protagonismo siga siendo ejercido por los funcionarios de nuestros ministerios, estrechamente monitoreados por el Partido.

Los cambios que se requieren para promover políticas que se ajusten a las apremiantes y crecientes necesidades de nuestra población también deben operar en el marco legislativo.

¿Por qué no se hace público — de acuerdo a los derechos del soberano, es decir los electores— el programa o plan legislativo?, ¿hasta cuándo vamos a seguir presenciado debates interminables llenos de lugares comunes y que no conllevan a acciones específicas?, ¿por qué nuestros diputadas y diputados, tan diversos y representativos de la sociedad cubana, no tienen la preparación profesional para legislar?

En una de las sesiones de la Comisión de asuntos de la mujer y la juventud, transmitidas edición mediante por la televisión nacional, se trató el tema de la violencia de género. En el soso intercambio se mencionó por fin la palabra género, pero no se pronunció en ningún momento machismo o patriarcado, este último una ideología tan consustancial y naturalizada por el imaginario de hombres y mujeres.

Digo todo esto porque en términos de derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas cualquier iniciativa o demanda institucional o de la sociedad civil colisiona con estos problemas.

En Cienfuegos las Redes Sociales Comunitarias por los Derechos Sexuales acaban de publicar una carta abierta al Parlamento cubano, que según se ha dicho, será canalizada a través del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). En ella se reunieron más de 300 firmas por el reconocimiento del matrimonio igualitario.

Tengo un flash back recurrente cuando leo esas iniciativas y sé muy bien sobre sus frustres impactos. Pero eso no significa que no sigamos demandando desde el activismo social lo que nos corresponde como ciudadanos que seguimos viviendo en esta isla.

Me sumo con mi firma,  siempre y cuando se genere un debate con propuestas de cambios tangibles en la institución del matrimonio, de la estructura de las familias nucleares, del poder del patriarcado en todos los órdenes de la vida familiar. También demando la inclusión de la facilitación de la adopción para toda la ciudadanía interesada en ejercerla,  en términos legales no burgueses.

Abogar por el matrimonio tal y como se define en la actualidad es como mínimo un gesto reaccionario. Por eso debe extenderse la discusión a otros elementos relacionados con el ámbito familiar, como son la violencia de género (tanto real como simbólica), los derechos reproductivos de las mujeres lesbianas, de las personas transgénero y de los hombres, entre otros.

Nuestro presidente ha llamado reiteradamente a actuar contra toda acción de derrotismo. Tomemos entonces acciones concretas dentro del marco de la legalidad para impulsar nuestros derechos para este año. De pronto logramos que algunos de los vicepresidentes —también diputados con larga experiencia—, que aparecen en televisión reunidos con los ciudadanos en importantes centros económicos, también lo hagan con los grupos sociales más desfavorecidos y escuchen de primera mano sus demandas. [Centro Habana, 12 de enero de 2016]

viernes, 4 de diciembre de 2015

Invitación al estreno del documental "Enriqueta y Adela"

Dos mujeres trans que han enfrentado al patriarcado en tiempos históricos diferentes. “Enriqueta y Adela”  es un documental del realizador Rolando Almirante, basado en el texto de Julio César González Pagés “Por andar vestido de hombre”.

 

Te invito a la premier el próximo lunes 7 de diciembre a las 5:30 pm en el Cine – Teatro América, en Galeano entre Neptuno y Concordia. Allá nos vemos.

 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Los pensamientos parafílicos de Luque o la Ley, lo moral y lo natural

Luis Luque, ex periodista de Juventud Rebelde, es un católico practicante. Desde hace años expresa continuamente sus malestares y preocupaciones en relación a las sexualidades y los cuerpos que no se ajustan al dogma de la Iglesia católica. En la publicación de mi entrada sobre el poliamor, compartida en la página de Facebook de mi amigo Paquito el de Cuba, Luque ha opinado:

 

«Ya puestos, ya sobrepasado cualquier límite dictado por la ley moral natural, la relación podría incluir al gato, con lo que sería una cuatrieja zoofílica. Y a un cactus, con lo que sería una quinteja zoofitofílica. Claro, que eso de meterle mano a un cactus es cosa que hinca un poco.»

 

gato Sobre los pensamientos parafílicos y el derroche de fantasías sexuales de Luque no me extenderé, solamente puedo asegurar médicamente que muchas prácticas parafílicas no son necesariamente enfermedades mentales, mientras ninguno de los participantes salgan dañados, además de que alguna de ellas comienzan expresándose desde los deseos y fantasías más interiores. Los colegas psicólogos le llaman a eso proyección.

 

CactusPero lo más importante es cómo Luque usa los términos «ley moral natural». Al parecer se refiere al dogma de una Iglesia que se ha tambaleado de un escándalo sexual en otro, convenientemente barridos bajo la alfombra y que sigue causando víctimas tanto dentro como fuera de sus templos. Ni la moral es un asunto natural ni acepto Ley alguna que coapte la libertad para expresar la sexualidad y las potencialidades del cuerpo, ni cómo me relaciono eróticamente con los demás, siempre y cuando sea consensuado entre las partes y se haga de forma responsable.

 

Al parecer ese ha sido el sentir del Krysztof Charamsa, sacerdote excomulgado por declarar públicamente su homosexualidad. El ex miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Estado Vaticano ha dicho que después de un “largo y atormentado período de discernimiento y oración”, había tomado la decisión de “rechazar públicamente la violencia de la Iglesia hacia las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales”.

 

Otro tema sobre la sexualidad en las iglesias cristianas, que se ha movido en los medios internacionales recientemente, tiene que ver con el documental Amores Santos. Considerada la primera película grabada desde la internet, un joven actor tuvo relaciones sexuales on-line con 5000 religiosos  de 36 países de las iglesias católicas, anglicana, evangélica y bautista. Al parecer ninguno era cubano, si no hubiese sido muy difícil acceder al contenido de la escandalosa noticia.

 

Aunque no concuerdo con las declaraciones del mencionado actor cuando considera como enfermas a determinadas prácticas sexuales virtuales realizadas con atuendos religiosos, el filme parece decir a gritos lo que todo el mundo sabe: la represión de las relaciones sexuales (heterosexuales y  homosexuales)  desde los dogmas de las iglesias genera sufrimientos, angustias y una avidez intencional por practicarlas.

 

Esta entrada no es antirreligiosa ni anticatólica, ni siquiera contra Luque, sino más bien antifundamentalista, antioscurantista y contra el poder de las iglesias. Creer en un Dios desde la culpa y apelar a una moral aparentemente natural para controlar el cuerpo, niegan a muchos valores humanos proclamados históricamente por las religiones. Urge un cambio de las doctrinas de las iglesias en relación al cuerpo y las sexualidades. Lo de Luque es su opinión y nada más. [Centro Habana, 3 de noviembre de 2015]

viernes, 23 de octubre de 2015

Poliamor: entre la monogamia y matrimonio

Mi pareja y yo llevamos diecisiete años en una relación amorosa feliz, imperfecta y riquísima en experiencias gratificantes. Hace siete meses compartimos la relación con otro hombre, con quien convivimos actualmente.

Una trieja puede ser más difícil que una pareja. Ya sabemos que consensuar intereses entre dos son de por sí complejos, con uno más que integre una relación consolidada es todo un desafío.

La cultura, la familia, la sociedad están preconcebidas para la monogamia heterosexual. Ese es el paradigma, lo que se concibe como políticamente correcto y como natural, pues se piensa desde el control social y desde la deseable reproducción de la especie humana.

El poliamor es totalmente legítimo, aunque no sea tema de interés de la política ni de la academia en Cuba. Proporciona tanto bienestar y placer como la convivencia en pareja. Las triejas existen en nuestro país, no sólo entre parejas del mismo género sino también con géneros diferentes. No son una rareza, sólo que deben ser discretas.

Los acuerdos que cada unión son siempre individuales, más o menos flexibles. Las relaciones eróticas en un trio amoroso pueden ser abiertas o cerradas, pues no siempre se comparte eróticamente entre todos sus miembros, aunque exista intimidad, compromiso y un proyecto de vida conjunto.

Una trieja implica modificaciones de las dinámicas familiares, que transitan por un reajuste de la relación amorosa, tanto material, como en los planos espirituales y eróticos. Se enfrentan incomprensiones, que en nuestro caso son pan comido, pues ya estamos entrenados en vivenciar muchos duelos y pérdidas, solamente por amar a una persona del mismo género.

Más allá de la complejidad que esto implica, el poliamor desarticula la hipócrita monogamia impuesta por la heterosexualidad, reproducida fielmente por muchísimas parejas del mismo género.

Aunque muchas personas la proclama y la defiende,  la monogamia no siempre se corresponde con los deseos más íntimos. La fidelidad, el sentido de la posesión hacia la persona amada, terminan problematizando las relaciones con las frecuentes “traiciones”, “desamores” y  otros demonios que tornan a los seres humanos muy infelices.

Un colega, terapeuta sexual, decía en una de sus brillantes conferencias que no entendía por qué el ser humano se empeñaba en convivir en pareja cuando su consulta estaba llena de personas con malestares de este tipo.

Otra destacada especialista cubana, ya reconoce en su discurso que las relaciones poliamorosas son parte de la cotidianidad, pero le preocupaba «el derecho» de las niñas y los niños a la hora de las posibles rupturas de estas uniones. Claro, ella habló desde su enfoque personal y no científico, porque la vida, desde que nacemos, tiene ganancias y pérdidas y lo duelos son parte de esa experiencia maravillosa que es vivir. Tampoco existen evidencias científicas que sustenten lo que la experta dijo en relación a la disolución de las triejas y los derechos de la infancia. En definitiva, algunas separaciones son una bendición para las y los infantes, cuando estas ponen fin a la violencia doméstica acumulada por años.

Si de matrimonios se trata, esta entrada se escribe con la llegada a mi buzón de mensajes de avanzada y otros muy reaccionarios. Se supo con beneplácito que una pareja de hombres canadienses disolvieron su matrimonio para igualar su estatus con otro hombre al que se unieron hace tres años. La noticia puede ser vista como un retroceso, pero tiene una carga simbólica muy radical, que deviene en denuncia a las políticas inflexibles que no reconocen la diversidad de uniones y se alejan, con su utilitarismo, de las múltiples dimensiones del amor.

La noticia reaccionaria y persistentemente homofóbica viene de la experta en Derecho de Familia Heteroparental, la Dra. y profesora titular de la Universidad de La Habana, Olga Mesa. En el recién culminado evento sobre Abogacía, la académica conminó a la ciudadanía a casarse, porque el cuarenta por ciento de las uniones de hecho consensuales no prosperan legalmente cuando tratan de disolver el vínculo. Lejos de adoptar una posición revolucionaria y atemperada que incluya el reconocimiento legal de nuevas formas de unirse, en pleno siglo XXI convoca escandalosamente a las parejas heterosexuales a casarse, so pena de no ser reconocidas legalmente. Si esto no es violencia epistémica en complicidad con los medios de difusión que alguien me lo demuestre.

Mientras tanto, Camilo, Frank y yo seguiremos apostando por aprender a convivir amorosamente los tres. Ya comenzamos a sentirnos hombres muy afortunados, el tiempo, y solamente el tiempo, tiene la última palabra. [Centro Habana, 23 de octubre de 2015]