9/28/2015

El Papa Francisco me simpatiza, pero.

El Papa Francisco me cae bien. Mi ateísmo empedernido no me impide apreciar su carisma, su estilo desenfadado, su cercanía con la gente, sobre todo humilde.

También coincido con muchas de sus declaraciones y me ha sorprendido su posición personal acerca de la igualdad de género, sobre los efectos de la globalización, la transculturalización, su sentido de la solidaridad y el amor al ser humano.

En cuestiones de sexualidad el Santo Padre fue un poco más lejos cuando dijo hace dos años “¿quién soy yo para juzgar a un gay?”. En esa misma declaración agregó que se oponía a cualquier lobby. Se refería sin dudas a los movimientos políticos que abogan por el respeto de los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas.

Durante su visita a Cuba, parece que no se refirió directamente a este tema, de hecho, usó en varias ocasiones la palabra familias, en plural, aunque no quede claro si se refiere a todas sus configuraciones o solamente a la que el dogma católico reconoce como legítima.

En la sede de las Naciones Unidas por fin saltó la liebre. Allí se refirió a las uniones entre personas del mismo sexo como la promoción de una “una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables”.

Francisco, su Santidad, defiende a capa y espada los derechos humanos para todos, al parecer algunos derechos, los que le convienen a la Iglesia Católica desde hace siglos, cuando a golpe de colonización borró culturas edificadas en milenios, saqueó e impuso identidades y maneras de pensar que generaron muertes en la hoguera, torturas y sufrimientos.

Tal irresponsabilidad consideró por siglos a las mujeres como cuerpos sin almas, se instituyó el matrimonio y la familia monogámica como un espacio de sometimiento, estratificado en poderes. El costo lo estamos pagando todavía.

¿Cómo se atreve el Santo Padre a hablar de igualdad de género si no se les permite a las mujeres tener títulos jerárquicos en la Iglesia al igual que los hombres?, ¿por qué se les impone a la curia el celibato?, ¿por qué se controla el cuerpo de las mujeres y su derecho a decidir sobre la reproducción, aun cuando corren peligro de muerte?

Su cinismo sin límites, no condena al pecador, pero sí al pecado de la homosexualidad. Parece progre Jorge Mario Bergoglio, casi suena como de izquierda, me cae bien, pero no le creo. [Centro Habana, 28 de septiembre de 2015]

 

8/12/2015

Carta abierta a Rector Universidad de Camagüey

La Habana, 11 de agosto de 2015

 

Dr. Santiago Laje Choy
Rector de la Universidad de Camagüey

 

Estimado Rector,

 

El profesor de Teoría Sociopolítica y Máter en Ciencias Noel Manzanares Blanco publica en varios sitios digitales internacionales de izquierda, supuestamente desde una posición político ideológica marxista, revolucionaria y martiana.

En numerosas artículos el también miembro del Consejo de las Ciencias Sociales y Humanistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, ha opinado sobre las personas con sexualidades y géneros que no se ajustan a las normas heterosexistas imperantes en Cuba a nivel institucional y cultural. Me refiero específicamente a las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero.

Desde el punto de vista ideológico, sus postulados no tienen referente alguno con la teoría marxista, más bien se centra en el viejo enfoque estalinista que en la versión cubana devino en la conjunción de un marxismo-leninismo dogmático, del cual sabemos muy bien sus perniciosas consecuencias en relación a las sexualidades y géneros no heterosexuales. De hecho, contradice los Objetivos de Trabajo del Partido Comunista de Cuba en relación a las discriminaciones por orientación sexual.

Más recientemente el consejo editorial del sitio español de izquierda Cubainformación se vio obligado a retirar una columna homofóbica del profesor Manzanares y en la nota aclaratoria reconoció que  «existen ciertas líneas rojas que en este y otros artículos del autor se sostiene una postura que rebasa algunas de ellas». Los desatinos del profesor provocaron una amplia repulsa en los blogs y las redes sociales, fuera y dentro de Cuba.

Aunque he sabido que en estos momentos el profesor Manzanares se encuentra cumpliendo misión en la República Popular de Angola, la presente misiva pretende denunciar su recurrente enfoque anticientífico, biologicista, positivista, discriminatorio, homofóbico y patriarcal, además de dejar constancia de mi profunda preocupación ética y política por los posicionamientos de un profesional que integra las filas del prestigioso centro de altos estudios que usted dirige.

 

Saludos cordiales,

 

 

Dr. Alberto Roque Guerra
Miembro de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad
Profesor  e investigador de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana