miércoles, 4 de noviembre de 2015

Los pensamientos parafílicos de Luque o la Ley, lo moral y lo natural

Luis Luque, ex periodista de Juventud Rebelde, es un católico practicante. Desde hace años expresa continuamente sus malestares y preocupaciones en relación a las sexualidades y los cuerpos que no se ajustan al dogma de la Iglesia católica. En la publicación de mi entrada sobre el poliamor, compartida en la página de Facebook de mi amigo Paquito el de Cuba, Luque ha opinado:

 

«Ya puestos, ya sobrepasado cualquier límite dictado por la ley moral natural, la relación podría incluir al gato, con lo que sería una cuatrieja zoofílica. Y a un cactus, con lo que sería una quinteja zoofitofílica. Claro, que eso de meterle mano a un cactus es cosa que hinca un poco.»

 

gato Sobre los pensamientos parafílicos y el derroche de fantasías sexuales de Luque no me extenderé, solamente puedo asegurar médicamente que muchas prácticas parafílicas no son necesariamente enfermedades mentales, mientras ninguno de los participantes salgan dañados, además de que alguna de ellas comienzan expresándose desde los deseos y fantasías más interiores. Los colegas psicólogos le llaman a eso proyección.

 

CactusPero lo más importante es cómo Luque usa los términos «ley moral natural». Al parecer se refiere al dogma de una Iglesia que se ha tambaleado de un escándalo sexual en otro, convenientemente barridos bajo la alfombra y que sigue causando víctimas tanto dentro como fuera de sus templos. Ni la moral es un asunto natural ni acepto Ley alguna que coapte la libertad para expresar la sexualidad y las potencialidades del cuerpo, ni cómo me relaciono eróticamente con los demás, siempre y cuando sea consensuado entre las partes y se haga de forma responsable.

 

Al parecer ese ha sido el sentir del Krysztof Charamsa, sacerdote excomulgado por declarar públicamente su homosexualidad. El ex miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Estado Vaticano ha dicho que después de un “largo y atormentado período de discernimiento y oración”, había tomado la decisión de “rechazar públicamente la violencia de la Iglesia hacia las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales”.

 

Otro tema sobre la sexualidad en las iglesias cristianas, que se ha movido en los medios internacionales recientemente, tiene que ver con el documental Amores Santos. Considerada la primera película grabada desde la internet, un joven actor tuvo relaciones sexuales on-line con 5000 religiosos  de 36 países de las iglesias católicas, anglicana, evangélica y bautista. Al parecer ninguno era cubano, si no hubiese sido muy difícil acceder al contenido de la escandalosa noticia.

 

Aunque no concuerdo con las declaraciones del mencionado actor cuando considera como enfermas a determinadas prácticas sexuales virtuales realizadas con atuendos religiosos, el filme parece decir a gritos lo que todo el mundo sabe: la represión de las relaciones sexuales (heterosexuales y  homosexuales)  desde los dogmas de las iglesias genera sufrimientos, angustias y una avidez intencional por practicarlas.

 

Esta entrada no es antirreligiosa ni anticatólica, ni siquiera contra Luque, sino más bien antifundamentalista, antioscurantista y contra el poder de las iglesias. Creer en un Dios desde la culpa y apelar a una moral aparentemente natural para controlar el cuerpo, niegan a muchos valores humanos proclamados históricamente por las religiones. Urge un cambio de las doctrinas de las iglesias en relación al cuerpo y las sexualidades. Lo de Luque es su opinión y nada más. [Centro Habana, 3 de noviembre de 2015]