1/24/2011

CENESEX, "la institución de los millones", carta respuesta a Oscar Cuevas Romeros. Parte II

Estimado Oscar:

En mi carta anterior se quedaron algunos puntos en el tintero. Antes de
adentrarme en el tema central de esta, la segunda carta, considero
importante agregar que nosotros, las personas homosexuales, no sólo
trabajamos en el sector de la salud, estamos en todas las esferas de la vida
social de este país. Somos y hemos sido parte indivisible de la historia de
la nación cubana, aun cuando algunos -como usted- se esfuercen en negarlo.

Es por ello que me asiste el derecho a referirme a otros puntos de su
opinión, esta vez desde mi posición de médico y también orgullosamente
homosexual y comunista. La idea central de su opinión es puramente política
y desvía pérfidamente la atención de los temas relacionados con el
reconocimiento y el respeto a la diversidad sexual en Cuba. Sus burdos
ataques a Mariela Castro Espín, al CENESEX y al Sistema de Salud cubano son
más que elocuentes.

De manera confusa y manipuladora usted realiza un paralelismo de los costos
de los tratamientos de la infertilidad y las cirugías de reasignación sexual
(CRS) o de "cambio de sexo". Usted niega el derecho a un grupo reducido de
compatriotas a aliviar el intenso sufrimiento que les produce no sentirse
identificados desde muy pequeños con el género asignado al nacer. Puede que
usted no sepa que en Cuba se atienden a las personas transexuales desde el
año 1979, siempre de forma gratuita y mucho antes de que se introdujeran las
técnicas de reproducción asistida en la segunda mitad de la década de 1980.
Ningún problema de salud es superior ni más perentorio que otro. Nuestro
estado es garante del derecho a la salud de forma universal y gratuita.

Las CRS, el tratamiento psicológico y hormonal que se les brinda a estas
personas no son una opción, una moda, un capricho, ni responde a intereses
cosméticos de estas personas; todos persiguen aliviar el sufrimiento de
ellas como consecuencias de la discriminación familiar, escolar, laboral y
social de la que son víctimas. Es responsabilidad de la salud pública cubana
garantizarlos de forma universal y gratuita.

También es un derecho de las parejas (las parejas de lesbianas también) y en
lo particular de las mujeres, tener acceso a los métodos de reproducción
asistida. Nuestro sistema de salud parece haber garantizado el estudio de su
esposa - y asumo que también lo estudiaron a usted- de forma gratuita.
Lamentablemente este es un servicio muy caro, con tecnología muy
especializada. Adicionalmente, le recomiendo informarse mejor sobre sobre
las complejas determinantes demográficas, económicas y sociales que inciden
en la baja natalidad en Cuba.

Parece gustarle a usted las cifras económicas. No cuento con información
detallada de los costos de ambos procedimientos en Cuba. Solamente le puedo
informar que en el exterior los costos aproximados de la CRS son de 10,000
USD y los de los procedimientos de reproducción asistida fluctúan entre 15,
000 a 25, 000 USD, cuando se utilizan óvulos de donante. Cuando fracasan las
técnicas de fertilización in vitro los costos aumentan de 30,000 a 49,000
USD, por paciente; sin contar con los costos de la infraestructura y de las
facilidades. Ponga usted ahora en una balanza, lejos de sus rencores
políticos, lo que aquí le expongo; sobre todo cuando en Cuba contamos
solamente con 32 personas en espera de las CRS, algunas de ellas desde hace
más de 20 años. Es un golpe bajo criticar la realización de las CRS desde
una perspectiva económica, sobre todo por lo sensible del tema en la
realidad nacional actual.

Es una mentira atroz que el CENESEX recibe millones de dólares en las
campañas contra la homofobia en Cuba. Le emplazo a presentar pruebas de lo
que afirma. Soy testigo de que la mencionada institución realiza todas las
iniciativas educativas con la colaboración de muchas otras instituciones y
organizaciones cubanas en el marco de la Estrategia Educativa por el Respeto
a Libre Orientación Sexual e Identidad de Género. CENESEX desarrolla un
maravilloso trabajo educativo con las mismas limitaciones y restricciones de
recursos humanos y financieros que el resto de las instituciones del sistema
nacional de salud.

El liderazgo de Mariela Castro Espín como directora del CENESEX lo respalda
su loable desempeño como profesional, reconocido a nivel internacional. Su
activismo en incidir en las políticas cubanas sobre la sexualidad no es una
prerrogativa familiar, es parte del objeto social de la institución que
dirige, heredera de las humanistas y avanzadas iniciativas de su madre,
Vilma Espín Guillois.

La acusación de corrupción autorizada e ilegalidad en su último párrafo sólo
hablan de su bajo talante y sus odios sin sentido.

En próxima misiva trataré otro tema referente a su opinión, ojalá y las
personas que facilitan estas cadenas participaran con igual entusiasmo en
este necesario debate.

Alberto Roque Guerra
23 de enero de 2011

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Este mensaje le ha llegado mediante el servicio de correo electronico que ofrece Infomed para respaldar el cumplimiento de las misiones del Sistema Nacional de Salud. La persona que envia este correo asume el compromiso de usar el servicio a tales fines y cumplir con las regulaciones establecidas

Infomed: http://www.sld.cu/

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