lunes, 4 de mayo de 2015

Iglesias por la diversidad y la venida de Su Santidad

Acabo de asistir a un evento excepcional. El Proyecto Abriendo Brechas de Colores, coordinado por Elaine Saralegui, celebró desde el 29 al 30 de abril la III Jornada Socio-Teológica «Géneros y Sexualidades no Heteronormativas. La Iglesia frente a estos desafíos».
E
l Seminario Evangélico de Teología (SET), un hermoso recinto de altos estudios enclavado en la ciudad de Matanzas, abrió sus puertas a creyentes y no creyentes, a numerosos activistas por los derechos sexuales y reproductivos ya liderezas y a líderes religiosos.

También participaron destacados académicos, integrantes de la sección de diversidad sexual de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES) y especialistas del Centro Nacional de Educación Sexual.

Reinerio Arce Valentín, rector del SET, dictó la conferencia magistral «La iglesia y sus desafíos históricos».Sus profundas reflexiones abordaron el papel de las Iglesias de crear comunidades basadas en la unidad en la diversidad.

En este sentido el rector apostilló que «por Cristo no hay diferencias entre los seres humanos» y citó el versículo 28 del capítulo 3 de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Gálatas que dice «ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús».

También abogó por la necesidad de superar el enfoque de muchas Iglesias que rompen con la misión de crear comunidades de amor, e instó a interpretar las sagradas escrituras de acuerdo a los contextos históricos concretos.

Y tiene razón Arce en esto último, puesto que en el mismo libro citado (Gálatas 5: 19) San Pablo condena a los Gálatas por las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia. Todavía, en pleno siglo XXI, muchas Iglesias consideran que la fornicación y el placer sexual son pecados y que la relación sexual debe tener un fin meramente reproductivo.

En el evento también se debatió sobre ciudadanía, familias homoparentales, derechos humanos, cuerpos intersex, pedagogía liberadora, trabajo comunitario, teología y teología queer. Esta última a cargo de dos destacadas teólogas estadounidenses: la Rev. Elder Dra. Ramona (Mona) Faye West y la DraC. Mary E. Hunt, de la Women’s Alliance for Theology, Ethics and Ritual (WATER).

Mary Hunt, quien también es teóloga católica y feminista queer, puso el dedo en la llaga cuando se pronunció a favor de la diversidad de parentescos, más allá de las uniones monogámicas impuestas por el dogma de las religiones judeo-cristianas. Fue muy interesante escuchar su definición de lo queer como gente común y diversa, muy lejos del consabido significado de «persona rara».

Allí también vivimos momentos especialmente emotivos cuando el Obispo y fundador de la Iglesia Comunidad Metropolitana (ICM) Elder Troy Deroy Perry dictó las conferencia «Los gays, Dios, y el evangelio. Esta es nuestra historia». Los testimonios de Troy fueron muestra de valentía, perseverancia y la posibilidad de crear espacios ecuménicos inclusivos.

Su Iglesia está abierta a creyentes de todas las denominaciones religiosas, también a no creyentes; es especialmente pródiga con los menos favorecidos, incluyendo a las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer.

La ICM tiene representaciones fuera de los Estados Unidos, sobre todo en muchos países de Latinoamérica. Cuando la crisis migratoria del Mariel jugaron un papel importante en acoger a muchas personas homosexuales cubanas en los Estados Unidos. Su fundador ha sido recibido por los presidentes Bill Clinton y Barack Obama.

Todo esto me lleva a pensar de que es posible cambiar las posiciones retrógradas y fundamentalistas de muchas Iglesias,principalmente de las protestastes, que tanto arraigo han tenido en Cuba en las últimas décadas.

En cuanto a la Iglesia católica, con su estratégico poder político internacional, el propio Papa Francisco pasará a la historia como alguien comprometido con las nobles causas y que produjo cambios notables en cuanto a la transparencia en las operaciones financieras del Banco de la Santa Sede, el castigo a los purpurados pedófilos, su oposición a las guerras genocidas y algo notable para un religioso de tan alto rango: la igualdad de género y la condena al machismo.

Sin embargo, queda mucho por hacer. Hay que esperar para ver si realmente el discurso deviene en hechos concretos, tales como: el fin del celibato, la ordenación de mujeres a altos rangos jerárquicos (así tendríamos una Papa en vez de un Papa), el reconocimiento del aborto como un derecho humano de las mujeres, la no intromición en los asuntos concernientes al Estado laico, el reconocimiento del matrimonio igualitario y de las diferentes conformaciones de familia, el uso del condón, entre otras muchas.

Esperemos que durante la visita de Su Santidad a Cuba, nuestros representantes políticos sepan conjugar los estratégicos intereses geopolíticos que se negocian en la actualidad y la posición de nuestro Estado constitucionalmente laico en la implementación de la larga lista de políticas pendientes para las personas con sexualidades no heteronormativas. [Centro Habana, 3 de mayo de 2015]

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