martes, 12 de enero de 2016

Dos años sin leyes sustantivas en el parlamento cubano: demasiadas pausas, ninguna prisa

Estuve tentado a escribir una entrada antes de concluir el año, que pretendía hacer un análisis balanceado sobre los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas en Cuba.

Por adversas circunstancias profesionales no estaba de humor para hacerlo, además del desbalance evidente con que se mueve este tema en nuestro país, propiciado por un marasmo en el marco de las políticas y por el postergado debate participativo en la sociedad cubana.

Al mismo tiempo noté como el  2015 cerró con cuatro legislaturas de la Asamblea Nacional de Poder Popular en las que no se aprueba ninguna Ley sustantiva y las cuestiones de la economía nacional siguen acaparando «los debates» de las diputadas y diputados.  La Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos trató muchos temas, pero no se debaten —al menos en público— sobre como perfeccionar nuestra democracia a todos los niveles.

Me preocupa en lo particular por qué nuestros legisladores no ejercen su función de hacer propuestas legislativas y que el protagonismo siga siendo ejercido por los funcionarios de nuestros ministerios, estrechamente monitoreados por el Partido.

Los cambios que se requieren para promover políticas que se ajusten a las apremiantes y crecientes necesidades de nuestra población también deben operar en el marco legislativo.

¿Por qué no se hace público — de acuerdo a los derechos del soberano, es decir los electores— el programa o plan legislativo?, ¿hasta cuándo vamos a seguir presenciado debates interminables llenos de lugares comunes y que no conllevan a acciones específicas?, ¿por qué nuestros diputadas y diputados, tan diversos y representativos de la sociedad cubana, no tienen la preparación profesional para legislar?

En una de las sesiones de la Comisión de asuntos de la mujer y la juventud, transmitidas edición mediante por la televisión nacional, se trató el tema de la violencia de género. En el soso intercambio se mencionó por fin la palabra género, pero no se pronunció en ningún momento machismo o patriarcado, este último una ideología tan consustancial y naturalizada por el imaginario de hombres y mujeres.

Digo todo esto porque en términos de derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas cualquier iniciativa o demanda institucional o de la sociedad civil colisiona con estos problemas.

En Cienfuegos las Redes Sociales Comunitarias por los Derechos Sexuales acaban de publicar una carta abierta al Parlamento cubano, que según se ha dicho, será canalizada a través del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). En ella se reunieron más de 300 firmas por el reconocimiento del matrimonio igualitario.

Tengo un flash back recurrente cuando leo esas iniciativas y sé muy bien sobre sus frustres impactos. Pero eso no significa que no sigamos demandando desde el activismo social lo que nos corresponde como ciudadanos que seguimos viviendo en esta isla.

Me sumo con mi firma,  siempre y cuando se genere un debate con propuestas de cambios tangibles en la institución del matrimonio, de la estructura de las familias nucleares, del poder del patriarcado en todos los órdenes de la vida familiar. También demando la inclusión de la facilitación de la adopción para toda la ciudadanía interesada en ejercerla,  en términos legales no burgueses.

Abogar por el matrimonio tal y como se define en la actualidad es como mínimo un gesto reaccionario. Por eso debe extenderse la discusión a otros elementos relacionados con el ámbito familiar, como son la violencia de género (tanto real como simbólica), los derechos reproductivos de las mujeres lesbianas, de las personas transgénero y de los hombres, entre otros.

Nuestro presidente ha llamado reiteradamente a actuar contra toda acción de derrotismo. Tomemos entonces acciones concretas dentro del marco de la legalidad para impulsar nuestros derechos para este año. De pronto logramos que algunos de los vicepresidentes —también diputados con larga experiencia—, que aparecen en televisión reunidos con los ciudadanos en importantes centros económicos, también lo hagan con los grupos sociales más desfavorecidos y escuchen de primera mano sus demandas. [Centro Habana, 12 de enero de 2016]

2 comentarios:

  1. Ahora todos culpan al CENESEX y a la ANPP, pero si estamos claros que ninguno de los dos por su propia inciativa va a hacer algo al respecto, ¿dónde está el activismo de quienes tanto reclaman? ¿dónde están las acciones concretas y los grupos de presión? Los demás también somos culpables. Estamos en un momento muy oportuno para lograr el matrimonio igualitario en Cuba (así como otras demandas relacionadas), y si nosotros mismo no hacemos algo contundente, repito, ellos no lo harán. Ahora, ¿qué hacer? No es tan difícil: Organicemos nuestras propias redes; recojamos firmas en todos los municipios del país; creemos espacios de promoción y divulgación; creemos un comité nacional que se encargue de ello (no es ni siquiera necesario formar una organización); hagamos públicos los debates y salgamos de los tímidos blogs; hagamos una campaña para que artistas, deportistas y líderes de opinión salgan del "closet"; visibilicemos los rostros de nuestras campañas y acerquémoslos a la ciudadanía; para coordinar todo esto convoquemos en las redes sociales un encuentro nacional alternativo de activistas. Dejemos a un lado los sectarismo y los "tragiquismos". Hay que trabajar duro! y nada de lo que se ha hecho hasta ahora es suficiente! Y pienso que todo esto se podría lograr en un año o dos. Empecemos ahora!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Javier. Tus ideas son brillantes, no se me había ocurrido hacer algo así en 13 años de activismo. De acuerdo a lo que dices, seguramente he estado perdiendo el tiempo, también mis colegas. Si lo deseas me llamas para ver las ideas que propones en detalles, a lo mejor sale algo concreto de ellas y rompemos el record de tiempo en lograr el matrimonio igualitario. Puede que la insularidad nos lleve a superar los 10 años que requirió Holanda gracias a una brecha en su Constitución y más de 15 en Argentina mediante una sociedad civil vibrante y uno de los movimientos LGBT más antiguos y mejor articulados en la región.
      También puedes optar por llamar a la convocatoria que planteas individualmente, a lo mejor fructifica y me sumo. Sólo una cosa, mi post no culpa nadie. Parece que no conoces que CENESEX no tiene iniciativa legislativa. Mi análisis sobre la Asamblea son solo mis modestas consideraciones sobre algunas de las barreras para legislar en Cuba. Sobre el activismo que hacemos -o no hacemos- he escrito otros posts y algunos trabajos para SemLac y la autocrítica pública me ha costado mucho.
      Así que a trabajar, pues supongo no habrás escrito tu opinión para mirar desde las vayas.

      Eliminar